Así fue la presentación de la princesa Leonor ante la Virgen de Atocha, en 2006: “Le encuentro algún parecido a la Reina”

El archivo de Lecturas rememora el primer acto oficial de la princesa Leonor, a sus siete meses, siguiendo la tradición familiar en la basílica de Nuestra Señora de Atocha

El 7 de junio de 2006, la infanta Leonor protagonizó su primer acto oficial con tan solo siete meses de vida. Sus padres, los entonces Príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, acudieron con ella a la basílica de Nuestra Señora de Atocha para presentarla ante la Virgen, siguiendo la tradición de la Familia Real española.

Poco después de las once de la mañana, los Príncipes llegaban al templo madrileño, donde les esperaba el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, encargado de oficiar una ceremonia sencilla y de carácter íntimo. La presentación ante la Virgen de Atocha tenía un importante componente simbólico para la Familia Real, ya que se trataba de una tradición que habían seguido otras generaciones y que también había cumplido el propio Felipe VI cuando era niño.
Leonor, ante la Virgen de Atocha
Leonor, vestida de blanco y en brazos de su madre, se convirtió en el centro de todas las miradas. La pequeña se mostró curiosa e inquieta durante la ceremonia, moviendo la cabeza para observar cuanto ocurría a su alrededor, pero sin dejarse vencer por la presencia de las cámaras y los numerosos asistentes que habían acudido al templo.
Uno de los momentos más especiales tuvo lugar cuando Felipe y Letizia presentaron juntos a su hija ante la imagen de la Virgen. Tras el rezo de la Salve, ambos elevaron a Leonor ante la Virgen de Atocha como gesto de presentación y protección, una escena que provocó la emoción de los presentes.

Un acto de gran sencillez con los Príncipes y su hija
El acto, más íntimo que oficial, fue de extrema sencillez y reunió a poco más de doscientas personas, habituales en los alrededores de la basílica, y ninguna representación oficial, solo los Príncipes y su pequeña.
Guapísima, con un aspecto muy sano y su pelo, muy rubio, brillando bajo el fuerte sol, la pequeña Leonor se portó de una manera digna de una princesa, sin un gemido ni un lloro, como destacaron todos los periodistas presentes. De blanco inmaculado y con una gran cruz de oro sobre el pecho, Leonor lo observaba todo con atención, como señaló el mismo Rouco Varela. “¡Se fija en todo!”, exclamó el arzobispo.

Admiradores esperando desde primera hora
Y en ella se fijaban también curiosos y admiradores que habían venido muy temprano para no perderse detalle de la pequeña infanta. “Hemos venido pronto a coger sitio”, decía una señora, “queríamos verla, ¡la sacan tan poco de palacio!”. Para otras, la cuestión era la de los parecidos: “Le encuentro algún parecido a la Reina”, decía una, o “es igual que el padre de la princesa”, apuntaba otra.

Una devoción centenaria por la Virgen de Atocha
En el interior del templo, tras el rezo de la salve, don Felipe y doña Letizia ofrecieron a su hija a la Virgen, elevándola en el aire, como manda el ritual, aunque, dada la estatura de don Felipe, era él quien la elevaba más arriba.

En medio del silencio un “¡Viva la Infanta!” hizo estallar en aplausos de cariño a los presentes. Salir por el pasillo central fue todo un ejercicio para don Felipe que, con la niña en brazos, la protegía sonriente de los deseos de acariciarla de los presentes.
La devoción de la Familia Real a la virgen de Atocha viene de 1643, en el reinado de Felipe IV, cuando el Rey la proclamó protectora de la Familia Real. Desde entonces, todos los herederos de la Familia Real son encomendados a ella para su protección.

Unos días de apretados actos oficiales
Los últimos días del mes de junio de 2006, para los Príncipes, han estado repletos de actos culturales. El día 2, sus Altezas visitaron Alcalá de Henares, lugar de nacimiento de don Miguel de Cervantes.

El día 5 viajaron a Palermo, en Sicilia, para inaugurar la Institución que lleva el nombre del ilustre autor del Quijote y el día 6 entregaban en Madrid, en la Asociación de la Prensa, los Premios de Periodismo. El 8, recibían en La Zarzuela a la escritora guatemalteca Otilia Lux de Cotti, premio Bartolomé de las Casas.



