La infanta Sofía se consolida como referente y redefine el papel de los hermanos de los herederos

Así es el papel y la formación de los “segundos” en una monarquía contemporánea, donde la legitimidad ya no se sustenta en la historia, sino en el ejercicio ejemplar

Ni Isabella de Dinamarca, ni Alexia de los Países Bajos, ni Gabriel de Bélgica, y de momento tampoco Sverre Magnus de Noruega, han asumido un papel institucional tan sólido y comprometido con el presente y el futuro de la jefatura del Estado a la que representan como la infanta Sofía. A sus 19 años, la hija pequeña de Felipe VI y la reina Letizia combina una formación universitaria internacional con una agenda propia y una presencia constante en la primera línea de la vida oficial. Su capacidad para integrar estudios, representación y responsabilidad pública la sitúa en una posición singular dentro de su generación real. Y la decisión noruega de replicar su itinerario académico refuerza la idea de que es, efectivamente, un modelo a seguir.

Los Reyes con sus hijas en los actos del décimo aniversario de don Felipe como monarca
No es ningún secreto que las casas reales europeas se observan unas a otras y, en ocasiones, replican aquellos itinerarios que consideran exitosos. Sucedió en el pasado, cuando la inmensa mayoría de príncipes acudían a Sandhurst para su formación militar, a Georgetown para estudios de política y relaciones internacionales, o a universidades británicas como Oxford y Cambridge, destinos clásicos de la realeza europea durante décadas. Ese patrón se ha renovado, pero sigue vigente. Ya lo vimos con las princesas de Orange: las hijas de Guillermo y Máxima de los Países Bajos estudiaron en el mismo centro que la princesa Leonor y la infanta Sofía, consolidando una tendencia de formación internacional que ha marcado a la nueva generación de herederas. Ahora vuelve a suceder con la Casa Real noruega, que ha decidido enviar a Sverre Magnus al Forward College, el centro universitario elegido por la infanta Sofía, con campus en Lisboa, París y Berlín, confirmando que la española se ha convertido en un referente académico para otras monarquías.

El papel de los hermanos de los herederos en la monarquía contemporánea, donde la legitimidad ya no se sustenta en la historia, sino en el ejercicio ejemplar
En las monarquías contemporáneas, los hermanos de los herederos ocupan un lugar singular: no son figuras de reemplazo ni actores secundarios, sino corresponsables en la construcción de la legitimidad de ejercicio. Por su proximidad en edad, su capacidad para comprender la complejidad de la institución y el vínculo íntimo que comparten con el heredero, se les orienta hacia funciones de apoyo, representación y fortalecimiento de los valores que sostienen a la Corona. La ejemplaridad, antes asociada casi exclusivamente al heredero, se ha convertido en un principio inherente a toda la institución, y también interpela a los hermanos, que deben asumirla desde su propia posición y responsabilidad. Esto define un horizonte formativo profundo y riguroso, coherente con la corresponsabilidad que comparten en la preservación y fortalecimiento de la institución.

Este enfoque explica por qué diversas casas reales han optado por formar a los hermanos de los herederos en modelos similares a los de estos, y por qué el itinerario de la infanta Sofía (formación internacional, agenda propia, presencia pública constante) se ha convertido en una referencia para otras monarquías. La hija pequeña de los Reyes encarna esa evolución: su papel no solo acompaña a la heredera, sino que refuerza la legitimidad de ejercicio y la conexión con la ciudadanía, consolidándola como modelo a seguir en la nueva generación real. Esos sin olvidar que el college es lo mejor de la tradición universitaria anglosajona: es entender la universidad no solo como un espacio de formación académica, sino como una etapa clave en la formación del carácter





