María José Gómez Verdú, experta en protocolo: “La reina Letizia no viajará a Ceuta como una invitada. Aportará algo que no debe confundirse con una intervención política: la posibilidad de poner el acento en las personas”

María José Gómez Verdú, experta en protocolo y etiqueta, nos ha contado qué sentido tiene que la reina Letizia acompañe al rey Felipe en su viaje a Ceuta y Melilla

Los reyes Felipe (58 años) y Letizia (54 años) viajan a Ceuta y Melilla. Los días 13 y 14 de octubre tienen previstos actos allí. Será una visita histórica no solo por el momento en el que llega. Además de por la visita que harán en plena crisis migratoria, será la primera vez que vayan allí desde que don Felipe fue proclamado Rey. También llama la atención el hecho de que la Reina forme parte de este viaje y que no solo sea Felipe VI el que acuda como jefe del Estado.

La importancia de la presencia de la Reina
De esto hemos hablado con María José Gómez Verdú, experta en protocolo y etiqueta. Le hemos preguntado por la presencia de la reina Letizia en Ceuta y Melilla. Lo primero que nos ha dicho ha sido que “la primera consideración es que la Reina no viaja como una invitada ni como un mero acompañamiento ornamental. Su presencia forma parte de la representación de la Corona y contribuye a proyectar una imagen de continuidad institucional, cercanía y atención a los ciudadanos”.
La experta ha remarcado la diferencia de que “Felipe VI encarna la Jefatura del Estado y asume el peso constitucional y diplomático de la visita”. Sin embargo, esto no resta importancia a la presencia de doña Letizia porque “la presencia conjunta de los Reyes permite trasladar una imagen más completa de la institución, no solo la del Estado que se hace presente en un territorio, sino también la de una Corona que busca establecer un vínculo directo con las personas que viven en él”.

Un momento importante
Para profundizar en la visita de la reina Letizia a Ceuta y Melilla, Gómez Verdú ha recordado el contexto del viaje: “En Ceuta y Melilla, esa dimensión adquiere una relevancia particular. No se trata de dos destinos más en el calendario de la Casa Real. Son dos ciudades con una posición geográfica singular, una identidad propia y una realidad social marcada por su condición fronteriza”.
La experta, perteneciente al comité de expertos de la revista Lecturas, ha añadido que “además, la visita se produce en un contexto diplomático delicado, en el que la cuestión de la soberanía y las relaciones con Marruecos forman parte inevitable del trasfondo”. De ahí que haya añadido que “el desplazamiento tiene, por tanto, un significado que trasciende el protocolo y sitúa a la Corona ante la necesidad de combinar la representación institucional con la prudencia”.

El acento social que pone doña Letizia
¿Qué es entonces lo que puede aportar la reina Letizia en esas apariciones? Gómez Verdú nos ha explicado que “en ese contexto, la Reina aporta algo que no debe confundirse con una intervención política: la posibilidad de poner el acento en las personas. Mientras el Rey representa de manera más directa la continuidad y la unidad del Estado, Letizia puede contribuir a que la visita no quede reducida a su dimensión territorial, institucional o diplomática”.
Otra cuestión que ha comentado la experta sobre el papel que doña Letizia tendrá allí ha sido que “su presencia puede ayudar, además, a trasladar la idea de que Ceuta y Melilla no son únicamente dos puntos de especial interés estratégico en el mapa español. Son ciudades habitadas, con necesidades cotidianas, aspiraciones y una diversidad social que merece reconocimiento”.

Sobre lo que se espera de la Reina, María José Gómez Verdú ha comentado que “en una visita de estas características, escuchar, conversar y mostrar interés por la realidad local puede tener tanto valor simbólico como un discurso formal. No porque la Reina deba asumir funciones que corresponden al Gobierno o a las autoridades locales, sino porque la representación institucional también se construye mediante gestos y encuentros”.
Una visita con dimensión compartida
Le hemos preguntado si habría tenido sentido que se quedara en casa y que Felipe VI viajara solo. La respuesta de la experta ha sido que “desde un punto de vista estrictamente constitucional, la presencia de la Reina no es imprescindible para que el jefe del Estado cumpla su cometido. El Rey podría realizar una visita institucional sin ella”.

Al mismo tiempo, ha reiterado que “la cuestión no debería plantearse únicamente en términos de necesidad jurídica. Que una presencia no sea constitucionalmente obligatoria no significa que carezca de utilidad institucional. La decisión de que ambos acudan expresa la posibilidad de dar a la visita una dimensión compartida y de presentar a la Corona en su conjunto ante los ciudadanos de las dos ciudades”.
Una jerarquía muy clara
En su valoración, la experta ha incluido que “también sería equivocado interpretar la presencia de Letizia como un intento de restar importancia a la figura del Rey o de repartir artificialmente el protagonismo. En una visita de este tipo, la jerarquía institucional está clara. Felipe VI es el jefe del Estado y su presencia concentra el significado constitucional del desplazamiento. La Reina, por su parte, acompaña esa función desde una posición diferente, complementaria y sin atribuciones ejecutivas propias. No necesita competir por la atención para justificar su papel”.

Un rol en el que tiene que mantener la prudencia. La experta ha resaltado que “la cuestión más delicada será, probablemente, la actitud que muestre ante un entorno en el que casi cualquier gesto puede adquirir una lectura política. En Ceuta y Melilla, una fotografía, una frase o una decisión aparentemente protocolaria pueden interpretarse como señales dirigidas tanto a la opinión pública española como al exterior. Por eso, la prudencia no debería confundirse con frialdad, ni la cercanía con una toma de posición”.




