La ‘deuda’ de la Familia Real holandesa con Felipe y Letizia por la princesa Amalia: «España tiene un lugar muy especial en mi corazón»

La princesa Amalia estuvo viviendo un año en Madrid después de que fuera amenazada por la ‘Mocro Maffia’

Fue hace unos años cuando la princesa Amalia de Holanda tuvo que marcharse de Holanda. Y no lo hizo por voluntad propia; sino que tuvo que abandonar su país, su gente y su casa amenazada por la moccro mafia. Debido a este episodio, Amalia se refugió en España, concretamente en Madrid, donde estudió un curso de la universidad. «El año pasado, las circunstancias exigieron que residiera en Madrid. Desde allí pudo continuar sus estudios en la Universidad de Ámsterdam. Todo ello fue posible gracias a la afectuosa dedicación de un gran número de sus compatriotas y de ustedes mismos. Una conmovedora prueba de amistad en un momento difícil. Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a ustedes y a todos los que colaboraron en esta iniciativa», contó Guillermo, durante el discurso oficial en la cena de gala de la Visita de Estado de los Reyes de España a Ámsterdam en abril de 2024.
«España tiene un lugar muy especial en mi corazón. Debido a especiales circunstancias, pude vivir en Madrid un año. Y por eso quiero agradecer profundamente a los Reyes, a sus hijas y al pueblo español por la calidez y el apoyo con el que me acogieron», añadió la propia Amalia. La etapa de la princesa Amalia de Holanda en Madrid se desarrolló entre finales de 2022 y principios de 2024, marcada por la necesidad de privacidad tras las graves amenazas de la Mocro Maffia —el crimen organizado en los Países Bajos—, que la obligaron a abandonar la residencia universitaria en Ámsterdam y confinarse en el palacio real holandés por motivos de seguridad.
El día que Amalia de Holanda tuvo que dejar Ámsterdam por la ‘Moccro maffia’

La princesa Amalia de Holanda con el Rey Felipe en los Juegos Olímpicos de París, en agosto de 2024
Para poder tener cierta libertad de movimiento y una vida universitaria relativamente normal, la Casa Real holandesa, en coordinación con la española, organizó su traslado temporal a Madrid. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la Policía Nacional y la Casa del Rey de España desplegaron un dispositivo de protección especial para garantizar su seguridad de forma absolutamente discreta. Amalia continuó cursando su grado en Política, Psicología, Derecho y Economía (PPLE) en la Universidad de Ámsterdam de manera híbrida/online desde Madrid, viajando puntualmente para exámenes y actividades clave.
Residió en el céntrico barrio de Salamanca. Se la vio de compras, frecuentando restaurantes, paseando por el Parque del Retiro e integrándose en la vida cotidiana de la ciudad como una estudiante más. La reina Letizia y el rey Felipe VI se convirtieron en figuras de gran respaldo emocional y logístico. La cercanía entre ambas familias reales facilitó que la princesa se sintiera arropada en un momento crítico de su vida. Durante más de un año, la prensa española e internacional mantuvo un perfil muy respetuoso sobre su paradero para no comprometer su seguridad.
«Una conmovedora prueba de amistad en un momento difícil»
El traslado se confirmó públicamente durante la Visita de Estado de los Reyes de España a los Países Bajos en abril de 2024, cuando los reyes Guillermo y Máxima agradecieron públicamente a España y a los Reyes por haber sido la «casa» de su hija en momentos difíciles. Una vez controlada la situación de amenaza y tras estabilizarse su plan de estudios, Amalia regresó a vivir a Ámsterdam para continuar su formación presencial. La amenaza de la Mocro Maffia —una peligrosa organización de narcotráfico de origen marroquí que controla el tráfico de cocaína a través de los puertos de Róterdam y Amberes— contra la princesa Amalia no fue una simple advertencia. Representó una crisis de seguridad nacional en los Países Bajos por el riesgo real de un atentado o un secuestro.
En septiembre de 2022, poco después de que la heredera comenzara sus estudios de grado en la Universidad de Ámsterdam y se mudara a una residencia universitaria compartida, los servicios de inteligencia y la policía neerlandesa interceptaron comunicaciones encriptadas de la banda. En esas escuchas aparecían referencias directas tanto a la princesa Amalia como al primer ministro del país, Mark Rutte, lo que sugería planes activos para un posible secuestro o ataque violento. Amalia tuvo que dejar de inmediato su piso de estudiantes y cancelar su vida cotidiana independiente. Regresó al Palacio Huis ten Bosch en La Haya bajo un régimen de confinamiento estricto, del que prácticamente no podía salir salvo para acudir a compromisos institucionales bajo altísima seguridad.

El rey Guillermo de Holanda con la princesa Amalia, su hija mayor y heredera del trono.
La Mocro Maffia ha destacado en la última década por emplear métodos extremadamente violentos contra el Estado neerlandés, incluyendo el asesinato del periodista de investigación Peter R. de Vries en 2021 y del abogado Derk Wiersum en 2019. Entre sus líderes clave vinculados a este entorno criminal figura Karim Bouyakhrichan, uno de los capos más buscados por las autoridades neerlandesas que fue detenido en España a principios de 2024 en el marco de una operación contra el blanqueo de capitales. Ante la imposibilidad de que la heredera llevara una vida mínimamente normal o segura dentro de su país, se organizó su traslado confidencial a España entre finales de 2022 y principios de 2024, contando con el respaldo de la Casa Real española y las fuerzas de seguridad del Estado para garantizar su protección en Madrid lejos del alcance directo de la banda.
La relación entre la Familia Real española —los Borbón— y la Familia Real holandesa (los Orange-Nassau) es una de las más estrechas, afables y cercanas de toda la realeza europea moderna. Aunque históricamente ambos países mantuvieron un duro enfrentamiento dináctico en los siglos XVI y XVII durante la Guerra de los Ochenta Años, la relación actual se cimenta en tres pilares. El rey Felipe VI y el rey Guillermo Alejandro pertenecen a la misma generación de monarcas europeos, al igual que la reina Letizia y la reina Máxima. Mantienen una amistad sincera que trasciende los actos de estado y los compromisos oficiales.

Letizia, Felipe, Amalia y el rey Guillermo.
El origen argentino de la reina Máxima de los Países Bajos —cuya lengua materna es el español— ha facilitado desde su llegada a la Casa de Orange una sintonía fluida, cultural y directa con la Familia Real española. La prueba de confianza más clara entre ambas dinastías tuvo lugar entre 2022 y 2024. Ante las graves amenazas de la Mocro Maffia hacia la princesa heredera Amalia en Ámsterdam, los Reyes de España facilitaron y coordinaron con los reyes de los Países Bajos su traslado temporal a Madrid de forma totalmente confidencial. El propio rey Guillermo Alejandro agradeció públicamente en 2024 a Felipe VI y Letizia su «afectuosa dedicación» y «conmovedora prueba de amistad» por haber protegido a su hija.
A diferencia de las familias reales británica, griega o escandinava —que comparten un parentesco directo y cercano con los Borbón por la vía de la reina Sofía o la reina Victoria—, la relación genealógica entre los Borbón y los Orange-Nassau es más distante, pero se compensa con encuentros habituales en celebraciones privadas, bodas reales, cumpleaños y vacaciones familiares. Los Reyes holandeses visitan España con frecuencia por motivos privados —por ejemplo, Sevilla, ciudad donde se conocieron Guillermo Alejandro y Máxima en la Feria de Abril de 1999—. Además, hay que tener en cuenta que, también, durante sus vacaciones privadas, las dos familiares reales suelen coincidir. Es más, Letizia, Felipe, Leonor y Sofía suelen hospedarse en la casa de Guillermo y Máxima en Porto Heli, en Grecia.




