Familia Real

Doña Sofía: “Tengo maravillosos recuerdos de nuestra vida familiar en Tatoi. Me parece estar oliendo aquellas brisas, entre los eucaliptos, los pinos, los castaños y los cipreses”

Tras años abandonado, Tatoi, el hogar añorado por la reina Sofía, se prepara para abrir sus puertas tras tres intensos años de remodelación

Reina Sofía y Elena
GTRES

“Al cruzar la cancela de entrada, me asomé a la ventanilla del coche para respirar el olor del campo, el inconfundible olor de Tatoi: una mezcla de jaras y retamas, de romero y hierbabuena”. Cuando, de niña, doña Sofía regresaba a su hogar añorado, los olores siempre le daban la bienvenida. Esos aromas inconfundibles la transportaban a tardes eternas explorando junto a sus hermanos, a discos sonando en el salón y a ver a sus padres abrazándose. Lamentablemente, cuando Tatoi fue expropiado a la familia real griega, todos esos recuerdos quedaron suspendidos en el tiempo. Flotando en la brisa de la memoria, y con el dolor de que jamás volverían a repetirse. 

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Sofía, en medio de sus hermanos Irene y Constantino, fue muy feliz en el Palacio de TatoiCasa Real

Pero como la vida a veces resulta sorprendente, esta le ha reservado una alegría a la reina que, lamentablemente, no podrá compartir con sus dos hermanos, como habría sido su deseo. Tras tres años de intensas remodelaciones, el palacio de su infancia está prácticamente listo para abrir sus puertas al público. El equipo encargado de la puesta a punto se ha encargado de devolverle todo el esplendor de antaño que el paso del tiempo y un devastador incendio le habían hecho perder. 

Tatoi, el lugar al que siempre regresar

Sofía no nació en Tatoi, pero este es el primer lugar al que pudo llamar hogar. Llegó a este palacio cuando tenía 10 años y después de haber vivido su primera infancia exiliada. Esta casa a 20 km de Atenas era una propiedad privada que su tío, el rey Jorge, había adquirido en el siglo XIX para pasar los veranos. Pablo y Federica se instalaron en ella al regresar de su periplo por Sudáfrica y Egipto, donde huyeron cuando se inició la guerra. Les acompañaban sus tres hijos, Sofía, Constantino y la pequeña, Irene, que había nacido en Ciudad del Cabo. 

Cuando llegaron a Tatoi, Sofía al fin pudo saber lo que era tener un hogar. Tener esa sensación de pertenencia a algún sitio. Reconocía sus raíces y sentía que ella también podía echar las suyas. Unas raíces profundas y fuertes, como las de los cipreses que había en el jardín y cuya brisa la envolvía cuando llegaba la primavera.

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En Tatoi al fin pudo tener un hogar como siempre había sido su deseoArchivo Lecturas

“A mí los olores me dicen mucho. Y en aquel momento me hicieron sentirme en casa”, le dijo a Pilar Urbano, la autora de su biografía, ‘La Reina’. “Tengo maravillosos recuerdos de nuestra vida familiar en Tatoi. Me parece estar oliendo aquellas brisas, entre los eucaliptos, los pinos, los castaños y los cipreses”. Porque si Tatoi llegó a ser tan importante para ella, fue porque ahí anidaron sus primeros recuerdos felices junto a los suyos. Entonces ya no estaban huyendo de nada, su padre había ascendido al trono, se había acabado la escasez de alimento, y pudo tener la apacible infancia con la que solo podía soñar mientras estaba en Sudáfrica y su madre le apartaba ratas de los pies. Al fin lo había logrado. 

La huida

Pero, lamentablemente, esto no fue para siempre. Apenas dos décadas más tarde, la familia real griega debía volver al exilio. En 1967 triunfó la revolución y obligó a la madre y a los hermanos de Sofía no solo a dejar Tatoi, sino a salir de Grecia. Ella ya no vivía allí, pues cuatro años atrás, se había casado con Juan Carlos I de España. Le esperaba otro futuro, pero el de toda su familia se vio truncado. 

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En 1967, y prácticamente con lo puesto, la familia real griega dejó Tatoi@andreas_megos

El gobierno expropió todas las propiedades de la familia real griega, y Tatoi fue de lo primero. La reina Federica, su hijo Constantino, que ya era el nuevo rey heleno, su mujer Ana María y sus dos hijos mayores, así como la princesa Irene, se marcharon del palacio con lo puesto. Apenas pudieron llevarse nada más que unas maletitas en las que empaquetaron lo justo. Les tocaba empezar una nueva vida y lo más doloroso para ellos es que partían al exilio sin saber cuándo podrían regresar a su adorada Grecia. 

En su atropellada salida no solo dejaron infinidad de recuerdos, sino gran parte de su día a día. Para Federica resultaba especialmente doloroso pues la obligaban a separarse de la tumba de su amado Pablo. El padre de la reina Sofía no solo murió en Tatoi, sino que también fue enterrado en el pequeño cementerio familiar que sirve de ��ltima morada para toda la familia real. 

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Tatoi además era especial para ellos puesto que ahí reposan los restos de Pablo de Grecia@andreas_megos

Pablo, Ana María y sus hijos encontraron refugio en Londres, mientras que Federica e Irene trataron de conectar con su parte más espiritual instalándose en la India. Doña Sofía sufría por la pérdida de los territorios, pero, principalmente, por los recuerdos familiares que no volverían a recuperarse. Sesenta años más tarde de aquello, todo está a punto de cambiar. 

En el año 2023, el gobierno heleno dio luz verde a un proyecto de acondicionamiento y reconstrucción de Tatoi. Ahora el palacio no pertenece a la familia de Sofía, sino que es parte del patrimonio del Estado griego. Para que este proyecto se lleve a cabo, ha sido necesario que el Ministerio de Cultura dedique 10 millones de euros, para su reacondicionamiento. La casa estaba en un estado deplorable, por lo que devolverla a lo que fue en las primeras décadas del siglo XX ha sido una tarea ardua y larga. De hecho, los trabajos se han demorado más de un año. El proyecto debía haber acabado en 2025, pero no lo hizo. Estamos en octubre de 2026 y tan solo quedan dos meses para que finalice el año, y aunque las tareas prácticamente han acabado, todavía faltan detalles por pulir.

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En 2023 se inició el proyecto de remodelación de Tatoi

El periodista Andreas Megos, en sus redes sociales, ha mostrado cuál es el estado actual de Tatoi. “El silencioso edificio reclama gradualmente su forma, identidad arquitectónica y aura intemporal, revelando una vez más su posición en la historia del lugar”, dice en Instagram. “Cada nueva fase de la obra acerca a Tatoi un paso más a la finalización de un proyecto con un peso histórico y cultural distinto. Se acerca el momento en que Anaktoro abrirá una vez más sus puertas, dando la bienvenida a visitantes de Grecia y de todo el mundo, y revelándoles un lugar donde la historia, la memoria y la arquitectura se encuentran de una manera única”. 

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Las obras se han retrasado más de lo previsto, puesto que se esperaba que acabaran en 2025@andreas_megos

Para Andreas este proyecto resulta clave no solo para proteger la memoria histórica del palacio, sino, también, “el rescate y promoción de toda la capital del patrimonio histórico griego”. Un acontecimiento único que le permitirá a doña Sofía acercarse a un pasado que no creyó volver a ver. 

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