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Sorprendentes declaraciones del implicado en la mu*rte de las hermanas en Malambo; ¿ha perdido la memoria?

La historia comenzó como muchas otras en la noche de carnaval: una invitación, un encuentro entre jóvenes y la promesa de unas horas de música y conversación en un barrio popular de Barranquilla. Pero lo que parecía una reunión inocente terminó convirtiéndose en una de las investigaciones criminales más perturbadoras de las últimas semanas en la región.

Las protagonistas eran dos hermanas.

Sheridan Sofía, de apenas 14 años, y Keyla Nicole, de 17.

La noche del martes de carnaval, ambas fueron convocadas a una supuesta reunión en el barrio Rebolo. Según las primeras líneas de investigación de la Policía Nacional de Colombia, la invitación habría salido de un joven que mantenía una relación sentimental con una de las adolescentes.

Lo que ocurrió después es todavía motivo de reconstrucción judicial.

Pero los investigadores ya manejan una hipótesis inquietante.

Durante la reunión, uno de los asistentes revisó el teléfono móvil de una de las jóvenes. En ese dispositivo habría encontrado información que generó tensión inmediata entre los presentes, datos que presuntamente estaban relacionados con conflictos entre grupos delictivos locales.

La situación cambió en cuestión de minutos.

De una reunión social a una escena de violencia.

Mientras tanto, en casa, la familia comenzó a notar la ausencia prolongada de las hermanas y la preocupación se transformó rápidamente en desesperación. Las horas pasaban sin noticias, hasta que comenzaron a llegar llamadas y mensajes que abrieron un nuevo capítulo en esta tragedia.

Un capítulo de terror psicológico.

Desconocidos contactaron a la madre de las jóvenes exigiendo dinero a cambio de mantenerlas con vida. La cifra inicial fue de 50 millones de pesos, aunque con el paso de los días las exigencias comenzaron a reducirse, una estrategia que los investigadores consideran parte de una manipulación calculada para mantener viva la esperanza de la familia mientras se desarrollaban los hechos.

La angustia duró días.

Hasta que el 28 de febrero el horror se volvió tangible.

En una zona enmontada del barrio Maranata, en el municipio de Malambo, residentes alertaron a las autoridades por un olor extraño que salía de un área cubierta de vegetación. Cuando los investigadores llegaron al lugar, descubrieron lo impensable: los cuerpos de las dos hermanas estaban enterrados.

Un intento evidente de ocultar el crimen.

Debido al estado en que fueron encontrados los restos, la identificación no fue inmediata. El proceso requirió varios días de trabajo por parte del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que finalmente confirmó el 2 de marzo que se trataba de Sheridan y Keyla.

Las claves fueron sus características físicas.

Y los tatuajes que ambas tenían.

A partir de ese momento, la investigación tomó velocidad. El análisis de comunicaciones, rastreo de contactos y testimonios permitió a las autoridades identificar a un sospechoso clave: Juan David Taboada Olivares, un joven de 19 años conocido en el entorno local con el alias de “Tata”.

La captura llegó poco después.

Y con ella, una declaración que dejó desconcertadas incluso a las autoridades.

Durante las audiencias iniciales, Taboada afirmó que no sabía su número de cédula. Según su versión, nunca habría sido inscrito en el registro civil al nacer ni bautizado, por lo que supuestamente no poseía ningún documento oficial de identidad hasta el momento de su captura.

Una afirmación insólita.

Casi surrealista.

La Fiscalía, sin embargo, presentó pruebas que complican seriamente esa versión. Entre el material probatorio se incluyen mensajes, conversaciones y registros de comunicación que vincularían al detenido con las víctimas en los días previos al crimen.

Pero hay una pieza aún más impactante.

Un video.

Según el expediente judicial, en esa grabación se observa a un adolescente de 17 años disparando contra Sheridan Sofía. Ese menor, junto con otros posibles implicados —entre ellos un hombre conocido como “el Mono”—, continúa siendo buscado por las autoridades.

Mientras tanto, alias Tata insiste en su inocencia.

Su defensa ha solicitado que el proceso sea considerado bajo un modelo de justicia restaurativa, argumentando las condiciones sociales en las que habría crecido el acusado y buscando evitar una medida de privación de libertad mientras avanza la investigación.

Pero la decisión final no depende de esa petición.

Este 10 de marzo, el juez de control de garantías deberá evaluar las pruebas presentadas por la Fiscalía y determinar si existen suficientes elementos para imponer una medida de aseguramiento contra el joven capturado.

La comunidad observa con atención.

Y con indignación.

En Barranquilla y Malambo, el caso ha generado una profunda conmoción social. Las preguntas continúan multiplicándose mientras las autoridades buscan capturar a todos los responsables de un crimen que ha dejado una herida abierta en la región.

Porque más allá de las declaraciones sorprendentes del principal señalado, hay dos nombres que la comunidad no quiere olvidar.

Dos hermanas.

Dos vidas que salieron de casa una noche de carnaval.

Y nunca regresaron.

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