Encuentran sin vida al sobrino-nieto de la reina Sofía a los 44 años: “Durante meses tuvo que cargar con el estigma de una acusación terrible”

Nicholas Brandram, nieto de la princesa Catalina de Grecia, estaba siendo investigado por el mediático caso del ‘Putney Pusher’

Nicholas Brandram, sobrino-nieto de la reina Sofía y primo segundo del rey Felipe VI, ha sido encontrado sin vida durante la noche del martes 15 de septiembre en su domicilio de Chiswick, un exclusivo barrio residencial situado al oeste de Londres. El banquero británico tenía 44 años y pertenecía a una de las ramas más discretas de la antigua Familia Real griega. Un fallecimiento “inesperado” que ha causado un gran revuelo, no solo por su conexión con varias familias reales europeas, sino también por la investigación policial que pesaba sobre él.

Los agentes de la Policía Metropolitana y los servicios de emergencias se desplazaron hasta la vivienda durante la noche del martes, pero únicamente pudieron certificar su muerte. Las autoridades han informado de que se trata de un fallecimiento “inesperado”, aunque no se considera sospechoso, a pesar de que, por el momento, no han confirmado la causa de su muerte.
Brandram había sido detenido en junio por su supuesta relación con el conocido como caso del ‘Putney Pusher’, aunque nunca fue acusado formalmente. Su familia sostiene que era inocente y responsabiliza a la presión sufrida durante los últimos meses del deterioro de su salud mental, lo que habría podido provocar su fallecimiento.
El comunicado de la familia de Nicholas Brandram
Tras conocerse su muerte, los familiares del banquero han emitido un contundente comunicado en el que aseguran que no existían pruebas que lo relacionaran con los hechos investigados. “No había pruebas forenses que vincularan a Nick con el suceso, ni pruebas que lo situaran en el puente de Putney en ese momento, ni pruebas creíbles de que fuera el hombre que aparecía en las imágenes. De hecho, las pruebas demostraban lo contrario”, han afirmado.

La familia considera que la investigación tuvo unas consecuencias devastadoras para Brandram. “Durante meses tuvo que cargar con el estigma de una acusación terrible que la propia policía reconoció claramente que carecía de fundamento en las pruebas”, ha denunciado.
Según su entorno, el banquero vivió este periodo con “vergüenza, ansiedad, humillación y una presión extraordinaria” provocadas por una investigación que consideran “totalmente innecesaria”. “Aun así, la investigación no se cerró. Como resultado, Nick está muerto”, concluye el comunicado. Se trata, por tanto, de la versión defendida por la familia.

La Policía Metropolitana mantiene abierta la investigación sobre el suceso de Putney Bridge y ha remitido al organismo independiente de supervisión policial su contacto previo con Brandram, como corresponde tras el fallecimiento de una persona que había estado recientemente bajo investigación.
El caso del ‘Putney Pusher’
El suceso que cambió la vida de Nicholas Brandram tuvo lugar el 5 de mayo de 2017. Una cámara de seguridad grabó a un corredor empujando con ambas manos a una mujer de 33 años hacia la calzada de Putney Bridge justo cuando se aproximaba un autobús de dos pisos. La rápida maniobra del conductor evitó que la mujer fuera atropellada y permitió que todo quedara en heridas leves.

Sin embargo, las impactantes imágenes dieron la vuelta al mundo y pusieron en marcha una investigación que se prolongó durante meses. La policía interrogó a más de medio centenar de personas y practicó varias detenciones, pero cerró el caso en 2018 después de agotar las líneas de investigación sin presentar cargos contra nadie.
Nueve años después, nuevas pesquisas condujeron a Brandram. El banquero fue detenido el pasado 15 de junio bajo sospecha de lesiones graves intencionadas. Mientras se encontraba bajo custodia, también fue arrestado por sospechas relacionadas con la posesión de drogas. Posteriormente, quedó en libertad mientras continuaban las investigaciones y nunca fue acusado formalmente por el ataque de Putney Bridge.
Su familia sostiene que Brandram tenía características físicas que no coincidían con las del hombre de las imágenes y que aportó información que lo situaba trabajando en su oficina cuando ocurrió la agresión.
Sus vínculos con la reina Sofía
Nicholas Brandram era hijo de Paul Brandram, único descendiente de la princesa Catalina de Grecia y del militar británico Richard Brandram. Paul era primo hermano de la reina Sofía, puesto que Catalina era hermana del rey Pablo I de Grecia, padre de doña Sofía.

Pero la relación entre ambas familias no se limitó al parentesco. La reina Sofía ejerció como madrina en la boda de Sophie Brandram, hermana de Nicholas, celebrada en Warwickshire en 2017. Al enlace también asistieron los reyes Constantino y Ana María de Grecia y la princesa Irene. Su abuela, Catalina de Grecia, era hija de Constantino I y hermana de tres reyes: Jorge II, Alejandro I y Pablo I.
También era bisnieta de la reina Victoria y prima hermana del príncipe Felipe de Edimburgo. Durante la Segunda Guerra Mundial, Catalina abandonó Grecia tras la invasión alemana y se instaló en Sudáfrica, donde trabajó como enfermera. Después del conflicto conoció al comandante Richard Campbell Brandram, con quien se casó en Atenas en 1947. Finalmente, falleció en Londres en 2007, a los 94 años, y fue enterrada en el cementerio real de Tatoi, donde también descansa Irene de Grecia, la hermana de la reina Sofía.




