María José Gómez Verdú, experta en protocolo: “Una espontaneidad mal entendida de la princesa Leonor puede hacer que se pierda de vista la responsabilidad que acompaña a cada gesto público”

María José Gómez Verdú, experta en protocolo y etiqueta, ha analizado para la revista Lecturas lo que implica que la princesa Leonor protagonice en solitario una de las actividades enmarcadas en los Premios Princesa de Asturias

La princesa Leonor (20 años) está a punto de vivir sus días grandes. El jueves, el viernes y el sábado, hará las tradicionales apariciones relacionadas con los Premios Princesa de Asturias. En este 2026, lo hará con una novedad. Por primera vez, protagonizará una de esas apariciones en solitario. Será el viernes a las 12.30 cuando reciba en audiencia a los galardonados de este año.

Por primera vez se dejará ver en el Hotel de la Reconquista sin sus padres los reyes Felipe y Letizia y sin su hermana la infanta Sofía. Ellos estarán muy cerca y participarán junto a ella en otros de los actos de la mañana. Pero durante unos minutos, la princesa de Asturias acaparará todas las miradas en una aparición que resulta de lo más significativa.
Lo que representa su aparición en solitario
De este movimiento de la princesa Leonor hemos hablado con María José Gómez Verdú, experta en protocolo y etiqueta. Lo primero que ha resaltado ha sido que “el hecho de que Leonor vaya a recibir por primera vez en solitario a los galardonados con los Premios Princesa de Asturias me parece uno de los movimientos institucionales más significativos de esta edición. No tanto por la dimensión formal del acto, sino por lo que representa dentro de su evolución como heredera de la Corona”.

Desde su punto de vista de especialista en protocolo, María José nos ha contado que considera “que este paso debe interpretarse como una transición entre dos etapas. Durante los últimos años, Leonor ha ido familiarizándose con los códigos de la institución, el protocolo, la exposición pública y la responsabilidad que conlleva su posición. Pero existe una diferencia sustancial entre aprender acompañada y tener que asumir personalmente la representación”.
La importancia de su actitud
Según la experta, que forma parte del comité de expertos de la revista Lecturas, “la relevancia de esta audiencia no debe medirse exclusivamente por el hecho de que Leonor aparezca sola en las fotografías o de que sus padres no estén a su lado. Lo verdaderamente importante será observar cómo gestiona la relación con los premiados, cómo escucha, cómo formula sus preguntas y cómo consigue que cada interlocutor perciba que tiene delante a una representante institucional preparada, interesada y consciente de la importancia de las personas que está recibiendo”.

De este modo, María José ha hecho referencia a cómo la actitud que muestre la Princesa en esa audiencia a los premiados, será de lo más observada, comentada y reveladora. “En un encuentro de estas características, la calidad de la representación no depende únicamente de la corrección del protocolo, sino también de la capacidad para establecer una relación humana dentro de un marco formal”, ha asegurado la experta sobre este momento tan señalado en el camino de Leonor hacia el trono.
En este sentido, la autora del libro ‘Protocolo POP’ ha resaltado que “el protocolo proporciona seguridad, orden y continuidad; es una herramienta indispensable, pero no sustituye la capacidad personal de comunicación”. Sobre cómo debe la heredera enfrentar esto, ha señalado que “una heredera puede desenvolverse de manera impecable en los gestos formales y, sin embargo, necesitar tiempo para desarrollar una voz institucional propia. Esa evolución no se produce de un día para otro”.

Lo significativo del escenario
A Gómez Verdú le hemos preguntado por el motivo por el que cree que este ha sido el acto elegido para el debut en solitario de Leonor en los Premios Princesa de Asturias. Nos ha respondido que “me parece significativo que esta primera experiencia en solitario se produzca en la audiencia con los premiados y no en la ceremonia del Teatro Campoamor… En este escenario, Leonor puede ejercer el protagonismo en una relación directa con los premiados”.
De hecho, le encuentra sentido a que los Reyes y la infanta Sofía estén en otros actos. Sobre esa combinación de las apariciones en solitario y en familia, la experta en protocolo ha afirmado que “esa combinación me parece reveladora porque permite avanzar en autonomía sin plantear una ruptura con la imagen de continuidad. Leonor empieza a ocupar un espacio propio, pero no se presenta como una figura desligada de la institución que representa ni de la familia de la que forma parte”.

El equilibrio entre la naturalidad y lo institucional
Como conclusión a ese momento que tendrá lugar el viernes 23 de octubre y en el que todas las miradas estarán en la futura Reina, Gómez Verdú ha comentado que “el reto de Leonor será encontrar un equilibrio entre naturalidad y conciencia de su posición. Una excesiva preocupación por la imagen puede restar espontaneidad, y una espontaneidad mal entendida puede hacer que se pierda de vista la responsabilidad que acompaña a cada gesto público”.
Porque, tal y como María José ha valorado, “no se trata de buscar una perfección imposible ni de analizar cada movimiento como si fuera un examen definitivo, sino de observar si, con el tiempo, va adquiriendo seguridad, criterio y capacidad para desenvolverse en contextos cada vez más complejos”.




