Lo que no se vio de los Premios Princesa de Asturias: un cóctel con brillantes en una noche bajo las estrellas

US te cuenta lo más interesante de los galardones: lo que no te enseñó la televisión y lo que ocurre en el backstage.

El día ha sido largo, intenso, lleno de palabras y gestos. Es EL día de los Premios Princesa de Asturias. Difícil quedarse con una cosa sola. Así que no, no nos vamos a quedar con una cosa solo… SEMANA ha estado ‘in situ’ como testigo privilegiado y lo vamos a aprovechar.
La Princesa Leonor ha presidido en Oviedo una nueva edición de los galardones que llevan su nombre y ha convocado oficialmente los de la siguiente. Hasta ahí bien, lo normal, pero ahora toca contaros aquí la trastienda de todo el asunto.

Cuando todo ha terminado en el escenario del Teatro Campoamor, ¿Qué nos queda de todo ello? Recapitulemos…
“’Todo’ Oviedo estaba aquí. Es su gran momento”
Salgo del lugar al son de las gaitas. La música lo viste todo de una ‘asturianidad’ inconfundible y orgullosa. He tardado un ratín en bajar desde el palco a la plaza, pasando por unas escaleras repletas de los invitados que han asistido a la ceremonia. ’Todo’ Oviedo estaba aquí. Es su gran momento y lo celebran.

Se me vienen a la mente algunos instantes vividos previos a la gala, mientras esperábamos en el teatro la entrada de realeza y premiados. Esa Antonella Rocuzzo, esposa de Messi, sentada entre otros familiares de los premiados, con su brillante collar lanzando destellos por doquier y consultando el móvil deseando ver al futbolista. En las audiencias de la mañana, la pareja entró de la mano a saludar a la Princesa Leonor.
Paloma Rocasolano, madre la Reina Letizia, presente
También Paloma Rocasolano, madre de la Reina Letizia, que siempre revive para el público en esta cita y se emociona inevitablemente sentada en la fila 6 de platea.

Más arriba, en un palco de honor, destaca la Reina Sofía, cuya presencia cada año es como un faro de afecto y seguridad. Pocas horas antes, la hemos saludado durante el almuerzo en el hotel de La Reconquista y felicitado por su reciente viaje a Nueva Orleans: “¡De locos!”, nos dice, entusiasmada. Tiene casi 88 años. Su hijo, el Rey, la espera para irse a descansar y prepararse para la gala de la tarde.
Vuelvo al presente. Hemos puesto el ojo y hemos escuchado. Tras la ceremonia, los asturianos se han echado a las calles, los de aquí y los que han venido del resto de la comunidad. Chicos y grandes, luciendo los variopintos trajes regionales, aportando color, alegría y raigambre al paseíllo que hacemos caminando desde el teatro hasta el Reconquista, donde tiene lugar la recepción posterior a los premios.

“Una vez pasados los controles de seguridad, al fin estamos dentro”
De nuevo hay largas colas a la puerta. Eso sí, esta es la cola más elegante del mundo. Las señoras empiezan a quejarse de los tacones. Una vez pasados los controles de seguridad, al fin estamos dentro.
Directos al precioso patio central del hotel, llamado (no es por nada) de la Reina, al aire libre, con mesas altas reclamando acción. Los invitados se van arremolinando en torno a ellas, apoyando sobre los manteles blancos lo mismo un vinito que un clutch. El clima está respetando… Los canapés pasan de un lado a otro. Gambas, croquetas…

A esas horas todos esperan a la Familia Real para disfrutar de un último encuentro en su ciudad. Se hacen esperar un poco, pero al fin ahí están, delatados por la altura del Rey Felipe entre la multitud. Se hace un gran pasillo, por el que pasa la realeza y de nuevo presenciamos los saludos, las palabras amables y los selfies, cómo no… Entre tanto, el Rey e Indurain protagonizan un momentazo de gigantes.
Los informativos de las diferentes cadenas de televisión (Vallés, Franganillo…) se han instalado en la galería superior del patio y graban todo con sus cámaras.

Los Reyes, por fin, llegan a nuestra posición. Una jovencita le suelta al Rey Felipe que le ha echado de menos en la audiencia de la mañana con otros compañeros de la Universidad de Oviedo. La misma que han llevado a cabo Leonor y Sofía en solitario. Esta misma me comenta después que la Princesa ha estado genial y súper cercana con ellos. Son de la misma generación y se entienden.
También la Reina avanza entre los invitados. Vemos de cerca su nuevo vestido con tejido eco y reciclado. Un buen gesto, sin duda. Moda con un plus.

El 24 de octubre, el premio de Pueblo Ejemplar
La Princesa Leonor luce los preciosos pendientes de rubíes “Niarchos” que pertenecen a su abuela la Reina Sofía. Otro detalle más sentimental.
Poco más queda por hacer, salvo retirarse ya después de esta larga jornada. Refresca en el patio y la gente va saliendo. Al día siguiente, los Reyes y sus hijas visitan Llanes para entregar el premio de Pueblo Ejemplar a la Cofradía de Pescadores Santa Ana. Habrá una nueva oportunidad de compartir y ver de cerca a nuestros royals, más relajados y distendidos. Más a pie de tierra… O ya que estamos en Llanes, mirando al mar.




