Leticia Martín Enjuto, psicóloga: “Cuando una persona crece bajo el foco permanente de la opinión pública, como es el caso de la princesa Leonor, cualquier decisión adquiere una dimensión mucho mayor de la habitual”

La princesa Leonor empieza a dibujar su futuro hacia el trono con decisiones que rompen con tradiciones muy arraigadas

l verano de la Familia Real en Mallorca ya ha llegado a su fin. Una estancia algo atípica que ha estado marcada por una agenda especialmente intensa para Felipe VI y que confirma lo que ya se intuía desde hacía años: la princesa Leonor no competirá en la Copa del Rey de vela, al menos por ahora.

Hasta su ingreso en la Escuela Naval de Marín en 2025, la princesa de Asturias no había tenido contacto con el mundo de la navegación más allá de las anecdóticas visitas que hacía junto a su madre y su hermana al Real Club Náutico de Palma cada verano. A diferencia de sus primos, ni Leonor ni Sofía participaron en ningún curso de vela durante su infancia. Una decisión que ya hacía presagiar su decisión.
La difícil tesitura de la princesa Leonor
A punto de cumplir 21 años y tras haber completado su formación militar en el Ejército de Tierra, Mar y Aire, Leonor sí ha tenido la potestad de elegir por si misma. Una negativa a seguir con esta tradición familiar que podría haber generado cierto pesar en don Felipe. Para entender desde un punto de vista profesional cómo ha podido vivir la princesa de Asturias esta tesitura, en Lecturas hemos recurrido a la psicóloga Leticia Martín Enjuto.
“Leonor ha recibido formación y conoce perfectamente ese entorno, por lo que, si decide no implicarse en esta tradición, probablemente lo haga desde una elección personal y no desde la falta de preparación”, explica. Ahí entra en juego una importante “tarea psicológica” a la que se hace frente a lo largo de la vida y que consiste en “descubrir qué decisiones responden a los propios deseos y cuáles están condicionadas por las expectativas externas”. Esto explicaría completamente la presión a la que la joven se ha visto sometida desde que era una niña.

El peligro de las expectativas
La psicóloga recalca que “cuando una persona crece bajo el foco permanente de la opinión pública, como es el caso de Leonor, cualquier decisión adquiere una dimensión mucho mayor de la habitual”. Esto no es algo fácil de gestionar y mucho menos para una joven de su edad. “No solo debe gestionar lo que espera su entorno más cercano, sino también las interpretaciones de miles de personas que observan y valoran cada uno de sus movimientos”, manifiesta.
Leonor ha crecido con la presencia de las cámaras pero Leticia Martín Enjuto advierte que “esa presión constante puede convertir decisiones completamente personales en asuntos de interés colectivo”.

“Intentar satisfacer continuamente las expectativas de los demás, puede generar un importante desgaste emocional”, incide la experta. Y es que luchar por alcanzar objetivos ajenos puede generar el efecto contrario. “Corre el riesgo de desconectarse de sus propias necesidades e intereses y con el tiempo pueden aparecer sentimientos de culpa, ansiedad o la sensación de no estar viviendo una vida realmente elegida”, asegura Martín Enjuto en su análisis.
Bien es cierto que tanto Felipe como Letizia han intentado que Leonor y Sofía crezcan en un ambiente normalizado a pesar del papel que representan, pero tras alcanzar la mayoría de edad la presión mediática entorno a ellas se multiplicó. La heredera ha empezado a dibujar su propio camino hacia al trono. Y aunque guarda similitudes con su padre, empieza a evidenciar que si y que no.

De esto también nos ha hablado la psicóloga, y es que es importante recordar que “elegir un camino diferente no implica rechazar a los padres ni dar la espalda a su legado”. “En consulta es frecuente encontrar personas que sienten culpa por no continuar la profesión familiar o por no compartir determinadas aficiones. Sin embargo, diferenciarse constituye un paso imprescindible para construir una identidad sólida y una autoestima basada en decisiones propias”, defiende.
La posición del rey Felipe como padre
Don Felipe mantiene un vínculo muy especial con sus dos hijas. En cada aparición pública que comparten hace público el profundo orgullo que siente hacia ellas. No obstante, que Leonor no quiera seguir sus pasos en actividades que a él le hacen realmente feliz como la vela, no debe ser fácil para él.

“Un padre puede sentir cierta tristeza porque una tradición familiar desaparezca y, al mismo tiempo, sentirse orgulloso de que su hija tome decisiones propias”, nos explica. Ambas emociones pueden convivir sin resultar contradictorias, porque “aceptar la autonomía de los hijos también implica renunciar a algunas ilusiones personales”.
Según la psicóloga, en muchas ocasiones, la mayor presión no nace dentro de la familia, sino fuera de ella. Una posición muy delicada donde podría encontrarse la princesa Leonor. “La sociedad suele proyectar expectativas relacionadas con sus responsabilidades institucionales, pero también con su manera de vivir, sus aficiones e incluso con la continuidad de determinadas costumbres familiares. Sin embargo, cada generación desarrolla intereses distintos, y eso forma parte de la evolución natural de cualquier sistema familiar”, concluye.
Para la elaboración de este artículo hemos contado con la colaboración de:
- Leticia Martín Enjuto. Psicóloga General Sanitaria y Directora del Centro de psicología Leticia Martín Enjuto




