Pilar Eyre, experta en realeza: “La expresión de Felipe era mucho más suave, pero era debido a que se acababa de inyectar botox, se había sometido a este pequeño tratamiento estético”

La periodista atribuye el gesto serio del monarca durante la última investidura de Pedro Sánchez al supuesto desgaste de un retoque estético al que se había sometido

os retoques estéticos están cada vez más extendidos y pueden resultar difíciles de detectar cuando se realizan con moderación y en zonas estratégicas. Actores, presentadores y políticos recurren a ellos para suavizar las líneas de expresión, aunque no siempre hablen públicamente de los tratamientos a los que se someten. Y según Pilar Eyre, el rey Felipe VI también es uno de ellos. La periodista y experta en realeza llegó a esta conclusión después de comparar las imágenes tomadas durante las diferentes investiduras de Pedro Sánchez.

En noviembre de 2023, el comentado gesto serio del monarca despertó numerosas interpretaciones. Algunos consideraron que su expresión reflejaba malestar por la continuidad del dirigente socialista como presidente del Gobierno. Sin embargo, Eyre ofreció en su canal de YouTube, ‘Al aire de Pilar Eyre’, una explicación completamente distinta. Según su interpretación de las fotografías, no existía ningún mensaje político detrás de aquella expresión. El motivo sería que el efecto del bótox que Felipe se habría aplicado en la frente y el entrecejo ya había desaparecido.
El gesto serio de Felipe VI
Pedro Sánchez prometió nuevamente su cargo ante el rey Felipe VI el 17 de noviembre de 2023. Durante la ceremonia celebrada en el Palacio de la Zarzuela, el monarca mantuvo un semblante serio y el ceño fruncido.

“Vimos que Felipe lo miraba todo el rato con una expresión bastante antipática, bastante seria. Esta es la lectura que se hizo de su actitud, sobre todo comparándola con la actitud de don Felipe en el año 2020 y también en el año 2018, las dos anteriores investiduras de Sánchez. Felipe estaba con la cara relajada, estaba sonriente, habló con él de una forma distendida y su expresión en las fotografías era absolutamente contrapuesta a la de este año”, explicó Pilar Eyre.
La diferencia entre las ceremonias llevó a algunos observadores a pensar que el rey estaba mostrando su desacuerdo con la situación política. Al estar obligado a mantener la neutralidad institucional, cualquier gesto de Felipe puede generar numerosas lecturas.
Felipe VI habría recurrido al bótox
Pilar Eyre decidió revisar las fotografías de las investiduras anteriores para encontrar una posible explicación al cambio, y sacó la conclusión de que el bótox o la ausencia de él era el culpable. “Pero yo he mirado las fotografías de esos años y he visto que sí que es cierto que la expresión de Felipe era mucho más suave, pero esa expresión suave era debido a que se acababa de inyectar bótox”, añadió.

Según la periodista, el tratamiento habría suavizado las arrugas de la frente y el entrecejo, proporcionando al rey una apariencia más relajada. Esta sería la verdadera diferencia entre las imágenes, al margen de quién estuviera prometiendo el cargo ante él: “Al haberse puesto bótox, la expresión de Felipe era mucho más suave”.
Además, señaló que este retoque estético por parte del rey era mucho más normal de lo que pensamos: “La mayoría de políticos que tienen una actividad política, no solamente en España, sino en Estados Unidos, en Francia, en todas partes, se someten a tratamientos estéticos”, aclaró, normalizando que un jefe de Estado recurra a este tipo de procedimientos.
La eficacia del bótox
La exposición constante ante las cámaras no afecta únicamente a los actores o presentadores. Los dirigentes y representantes institucionales también ven cómo cada detalle de su apariencia es analizado públicamente. El bótox reduce temporalmente la contracción de determinados músculos faciales, pero sus resultados desaparecen progresivamente. Precisamente en ese funcionamiento se basa la teoría planteada por Pilar Eyre.

La periodista sostiene que, durante la investidura de 2023, el supuesto tratamiento ya habría perdido eficacia. Las líneas de expresión habrían vuelto a apreciarse y esto habría endurecido el rostro del rey. “Felipe lo que tenía era el ceño muy fruncido, que hace una expresión muy antipática, y luego tenía unas arrugas horizontales, no sé si os acordáis, que tampoco quedaban nada estéticas. Bueno, pues esto se lo quitó, y ahora, cuando estaba el día 17 de noviembre, creo que se le había pasado el efecto, y de ahí que tuviera esa expresión tan malhumorada”, explicó.
De acuerdo con esta interpretación, el monarca no estaba mostrando su enfado con Pedro Sánchez. Simplemente había recuperado una mayor movilidad en la frente y el entrecejo después de que el posible tratamiento dejara de actuar.
Su cambio de expresión 4 días después
Pilar Eyre reforzó su hipótesis fijándose en la siguiente aparición pública del rey. Cuatro días más tarde, los integrantes del nuevo Consejo de Ministros acudieron a Zarzuela para prometer sus cargos. Entonces, según la periodista, Felipe volvió a mostrar un rostro más suave. “Luego, cuando ya fueron todos los ministros y las ministras a jurar el cargo, ahí ya había pasado por el médico. Volvía a tener esa expresión relajada, ya tenía una expresión normal y una cara simpática”, añadió Pilar Eyre.

La periodista especuló así con la posibilidad de que alguien del entorno del monarca hubiera reparado en la repercusión generada por sus gestos y le hubiera recomendado renovar el supuesto tratamiento. Y aunque Casa Real no confirmara este retoque estético, ya que no acostumbra a avisar sobre este tipo de intervenciones, lo que sí parece una evidencia es su cambio de expresión en tan solo unos días de diferencia.
La teoría de la experta en realeza consiguió, al menos, ofrecer una lectura alternativa a una imagen que había generado cierta polémica. Mientras algunos creían detectar una desaprobación política, Eyre veía algo mucho más sencillo: el desgaste del efecto de un retoque estético.




