Los felices veranos del Rey Juan Carlos en Mallorca: días de paseos en yate, baños en alta mar y noches de fiestas

Durante más de cuarenta años el Palacio de Marivent fue el refugio del hoy Rey emérito en su ‘dolce vita’ estival en la isla balear.

El 4 de agosto de 1973 Don Juan Carlos, entonces Príncipe de España, y Doña Sofíallegaban por primera vez con sus tres hijos, el Príncipe Felipe y las Infantas Elena y Cristina, al Palacio de Marivent en un Seat 1430 familiar para disfrutar de las vacaciones de verano. Todavía no era Rey, pero Francisco Franco ya le había nombrado su sucesor.
Era el inicio de una tradición que la Familia Real ha mantenido hasta hoy, aunque ahora sin la presencia de la figura principal de entonces: el Rey Juan Carlos, quien desde hace años se mantiene alejado de la dinámica familiar. Hace unos días el padre de Felipe VI regresaba a Mallorca tras ocho años de ausencia (su última vez oficial fue en la misa de Pascua de 2018, recordada por el enfrentamiento entre las Reinas Letizia y Sofía), y hacía una discreta visita a Marivent, donde ya se encontraban instaladas la Reina Sofía con las Infantas Elena y Cristina y parte de los nietos. Un breve encuentro para rememorar tiempos felices.

Su círculo íntimo
Desde que aterrizó a principios de los años 70 en la isla balear, entorno a la figura del Rey Juan Carlos se fue estableciendo la llamada ‘corte mallorquina’, un círculo de íntimos del soberano.
Entre ellos estaban su inseparable Josep Cusí, su confidente y compañero de regatas en el Bribón; Richard Cross, fallecido en 2008 y patrón del yate Fortuna; el aristócrata José Luis de Vilallonga, fallecido en 2007, quien firmó la primera biografía autorizada del emérito; el príncipe Zourab Tchkotoua, a quien conoció cuando ambos estudiaban en el internado en Suiza, fallecido en 2019, y la que era su mujer, Marieta Salas.

Fue concretamente Zou, como llamaban familiarmente al príncipe, quien le presentó a Marta Gayá, una de las mujeres especiales de su vida y también pieza clave de esa particular corte, de la que también formaba parte Cristina Macaya, la gran anfitriona de las fiestas de la alta sociedad en Mallorca.
En la finca de esta última, Es Canyar, asistía a las exclusivas fiestas que Macaya organizaba, y donde podía disfrutar de una total intimidad, pero al Rey Juan Carlos también le gustaba salir a cenar con sus compañeros de tripulación a los restaurantes de Puerto Portals, especialmente al Flanigan, su favorito. Su visita a Mallorca a finales del pasado mes de julio fue precisamente para celebrar el 80 cumpleaños del propietario del establecimiento, Miguel Arias.

Su gran pasión
Pero la vida de Don Juan Carlos en Mallorca giraba alrededor del mar, su gran pasión. El Rey había participado con el equipo español de vela en la clase Dragon Open en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 y durante toda su vida ha sido su deporte favorito, que ha desarrollado con maestría.

Cada verano su participación estaba asegurada en la Copa del Rey de Vela al timón del Bribón, una competición que ganó en varias ediciones. También el ritual de todas las mañanas llegando al club náutico conduciendo su propio coche es otra de las estampas más reconocibles de sus veranos mallorquines.
De su amor por el mar y su buen hacer como marinero daba cuenta en una entrevista en 1988 Richard Cross, amigo y patrón del Fortuna: “El Rey es un manitas en todo lo que hace relacionado con la mar. Es un navegante de mucha categoría. Desde luego, yo no le llego a los pies. El yate le relaja totalmente. Lo malo es que tiene demasiado trabajo y muy poco tiempo para disfrutarlo“.

Eran en esas salidas en el yate Fortuna desde la base naval de Porto Pi cuando disfrutaba de los momentos más relajados. Jornadas en el mar en las aguas del archipiélago de Cabrera, un entorno natural protegido, virgen y con un gran aislamiento, donde la Familia Real tenía garantizada una mayor discreción. Aunque eso no impidió que el Rey Juan Carlos fuera fotografiado en 1989 totalmente desnudo tomando el sol en la cubierta del barco, unas fotografías que vieron la luz seis años después en una publicación italiana.
El último verano que el Rey Juan Carlos estuvo en Marivent fue en 2016, aunque aquella ‘Mallorca Real’ ha pasado a la historia: “Los tiempos han cambiado”, como asegura Marieta Salas, una de las personas del círculo íntimo del monarca emérito en Mallorca.
Días de paseos en yate y baños en alta mar y noches de fiestas que protagonizaron su ‘dolce vita’ estival.




