María José Gómez Verdú, experta en protocolo: “La normalidad de Leonor en la Universidad dependerá más de lo que parece de sus compañeros. La mejor manera de ayudarla será no convertirla permanentemente en ‘la Princesa’”

María José Gómez Verdú, experta en protocolo, nos ha dado las claves sobre cómo los profesores y compañeros de Universidad de la princesa Leonor tienen que afrontar compartir clase con ella

La princesa Leonor (20 años) está disfrutando de sus vacaciones privadas mientras cuenta los días para iniciar la carrera universitaria. Será el próximo 7 de septiembre cuando comience sus estudios de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid. Una nueva etapa que no solo será especial para ella. También lo será para sus compañeros y sus profesores.

Compartir clase con la princesa de Asturias es algo que muy pocas personas tienen oportunidad de vivir. Que la heredera al trono vaya a estudiar en el campus de Getafe de la citada Universidad, implica una situación extraordinaria por mucho que su intención sea la de ser una alumna más. De esto hemos hablado con María José Gómez Verdú, experta en protocolo y etiqueta.
El reto de ser una alumna más
La experta, perteneciente al comité de expertos de la revista Lecturas, nos ha explicado que “la llegada de la princesa de Asturias a la Universidad plantea una situación poco habitual, pero también un interesante ejercicio de normalidad institucional. Leonor va a entrar en un aula universitaria como heredera de la Corona, pero precisamente uno de los grandes retos de esta etapa será conseguir que, una vez superada la inevitable expectación del primer día, pueda desenvolverse como una estudiante más”.
Porque el primer día sí que tendría previsto saludar a la prensa y dar unas palabras a sus compañeros. Pero después de eso, su intención y la de Casa Real sería la de que se integrara con la mayor normalidad posible y que no haya favoritismos con ella. En este sentido, Gómez Verdú ha resaltado que “su incorporación no se plantea formalmente como un itinerario universitario paralelo, sino como su entrada en un grado universitario ordinario”.

La experta en protocolo ha resaltado la normalidad que busca Casa Real en la etapa universitaria de la heredera
La relación con sus compañeros y sus profesores
Nos planteamos entonces una pregunta. ¿Cómo se consigue que una persona que no es una alumna cualquiera pueda ser tratada, dentro del aula, como una alumna cualquiera? La experta en protocolo ha contestado: “La respuesta pasa por distinguir entre el tratamiento que corresponde a la Princesa como institución y la relación cotidiana que se establece entre compañeros y profesores”.
Sobre este tema, ha explicado que “el tratamiento protocolario existe, pero no tiene por qué invadir el aula. Desde el punto de vista jurídico, la cuestión está clara: la heredera de la Corona tiene la dignidad de Princesa de Asturias y recibe el tratamiento de Alteza Real. Así lo establece el Real Decreto 1368/1987. Eso significa que, en un acto institucional, una ceremonia universitaria o una comunicación formal en la que intervenga su condición de heredera, ese tratamiento debe respetarse. Pero sería un error trasladar automáticamente el ceremonial de un acto oficial a una clase de universidad”.

Si hay algo que tendrán que tener en cuenta tanto ella, como sus compañeros, como sus profesores, es que “una clase no es una recepción oficial de la Corona. El profesor no está ejerciendo de maestro de ceremonias y los compañeros no son invitados a un acto institucional. Son personas que comparten un espacio académico con una estudiante que, además, tiene una responsabilidad constitucional futura”.
De ahí que la experta haya comentado que “por eso considero perfectamente compatible que en los contextos formales se utilice el tratamiento correspondiente de ‘Su Alteza Real la Princesa de Asturias’ y que en la relación académica ordinaria pueda buscarse una fórmula mucho más natural… La cuestión importante no es tanto si un profesor debe decir ‘Alteza Real’ en cada intervención, sino qué criterio uniforme se establece para evitar situaciones incómodas o artificiales”.

Sin trato de favor en lo académico
Llega entonces otra pregunta sobre la estancia de Leonor en la Universidad. ¿Puede un profesor tratarla exactamente igual que al resto? Según Gómez Verdú, “académicamente, debería hacerlo”. Ha explicado que “un profesor no debería aprobarla por ser quien es, ni suspenderla para demostrar que no existe trato de favor. Tampoco debería evitar hacerle una pregunta en clase por miedo a ponerla en una situación incómoda”.
La normalidad será la máxima en momentos como que “si forma parte de un debate, debe poder intervenir como los demás. Si entrega un trabajo, debería ser evaluada con los mismos criterios. Y si comete un error académico, debe poder recibir una corrección académica”. En este sentido, María José ha resaltado que “paradójicamente, la verdadera normalidad no consiste en ignorar que Leonor es la heredera, sino en no permitir que esa condición distorsione la función universitaria”.

El importante rol de los estudiantes
Una normalidad que en parte dependerá de los compañeros que compartan clase con la princesa de Asturias. La experta ha dicho que “probablemente la normalidad dependa más de ellos de lo que parece, ya que los compañeros tendrán un papel fundamental. Si después de su intervención inicial Leonor quiere integrarse como una estudiante más, la mejor manera de ayudarla será precisamente no convertirla permanentemente en ‘la Princesa’, sino en poder hablar con ella, trabajar en grupo, discutir sobre una asignatura, discrepar de una opinión suya o simplemente compartir apuntes sin convertir cada interacción en un acontecimiento”.
Eso sí, hay una línea a tener en cuenta. Gómez Verdú ha explicado que ser compañero de Leonor “también significa entender que hay una frontera entre la convivencia universitaria y la curiosidad legítima. Una cosa es tener una compañera que es la futura reina de España. Otra es considerar que eso da derecho a conocer sus horarios, sus movimientos, su vida privada, fotografiarla constantemente o difundir conversaciones mantenidas en un contexto de confianza”.

La importancia del ‘apagado protocolario’
Sobre que Leonor vaya a pronunciar unas palabras el primer día en su condición de Princesa, Gómez Verdú considera que “después debería producirse una especie de ‘apagado protocolario’. Una vez terminado ese momento, la mejor estrategia sería que Leonor pudiera sentarse en su aula, participar en las clases, hacer trabajos en grupo, acudir a la biblioteca o conversar con sus compañeros con la mayor naturalidad posible”.




