Familia Real

María José Gómez y Verdú, experta en protocolo: “Sofía no dejará de ser Infanta en París, pero podrá descubrir quién es cuando nadie le pregunte qué significa serlo”

La experta ha hablado sobre los desafíos a los que se enfrentará la hija menor de los Reyes Felipe y Letizia en las próximas semanas.

La Infanta Sofía en una imagen de este verano en Mallorca
La Infanta Sofía en una imagen de este verano en Mallorca.Gtres

El verano de la Infanta Sofía está a punto de terminar. Tras haber pasado unos días en Marivent y haberse sumergido posteriormente en unas vacaciones privadas a un destino desconocido -que apunta a ser Grecia- junto a Felipe VI, la Reina Letizia y la Princesa Leonor, la hija menor de los Reyes está a punto de mudarse a París.

La capital francesa es el destino en el que la joven desempeñará el segundo año del Grado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales del Forward College y, según la experta en protocolo María José Gómez y Verdú, su marcha puede suponer algo más que la mera continuidad de su rutina.

La Infanta Sofía en la Fundación Ibercaja
La Infanta Sofía en la Fundación Ibercaja en su acto en Zaragoza en julio de 2026.Gtres

Para la experta, la nueva etapa de la Infanta Sofía puede convertirse en una oportunidad para que construya una identidad propia alejada, en la medida de lo posible, de la imagen que durante años se ha creado alrededor de ella: “La universidad tiene, entre otras cosas, esa función. Es un pequeño territorio de emancipación”, explica.

En el caso de Sofía, esa emancipación tendrá una dificultad añadida. Esta no es otra que el simple hecho de que, cuando llegue a París, sus compañeros ya conocerán datos sobre ella incluso antes de entablar una conversación: “Hay personas que llegan a un lugar nuevo sin pasado. Y hay otras que llegan con una biografía entera esperándolas en la puerta. Sofía pertenece al segundo grupo”.

Infanta Sofía
La Infanta Sofía recupera en Palma un vestido de aire boho que ya han lucido la Princesa Leonor y la Reina Letizia.Robert Smith

De esta manera, la Infanta se enfrentará a una situación poco habitual para una joven de su edad. Mientras que la mayoría de estudiantes que cambian de ciudad tienen la posibilidad de empezar prácticamente desde cero, Sofía llegará precedida por su apellido, su familia y años de exposición pública: “Antes de conocerla, muchos de sus compañeros sabrán quién es. O, al menos, creerán saberlo”, apunta Gómez y Verdú.

“El verdadero desafío de la Infanta en París será encontrar un espacio en el que pueda existir sin tener que explicar quién es”

Por esta razón, la percepción que tengan de ella sus compañeros puede estar condicionada, lo que supone “el verdadero desafío de su llegada a París”. La hija menor de los Reyes no tendrá únicamente que adaptarse a un nuevo entorno académico, sino también que quienes la rodean puedan conocerla más allá del personaje institucional: “No tanto adaptarse a una ciudad nueva como encontrar un espacio en el que pueda existir sin tener que explicar permanentemente quién es”, es su objetivo.

No obstante, París puede ofrecer a la Infanta Sofía una distancia respecto a la rutina que la ha acompañado a nivel público. Pero esto no significa que pueda disfrutar de una vida idéntica a la de cualquier otra estudiante: “Nunca ha tenido tantas posibilidades de independencia y, al mismo tiempo, es difícil imaginar una independencia completamente privada”, explica María José en SEMANA.

El look de la Infanta Sofía en los Premios Princesa de Girona 2026
El look de la Infanta Sofía en los Premios Princesa de Girona 2026.Gtres

La diferencia reside en que las decisiones cotidianas de la joven pueden adquirir una dimensión pública que no ocurre con el resto de sus compañeros. Una salida, una fotografía o una amistad pueden despertar una atención que, en circunstancias normales, ni siquiera llegaría a suceder: “Una cena puede ser una cena. Una fotografía, no necesariamente. Una amistad puede ser una amistad. O convertirse en una especulación”, advierte. Por esto, tendrá que aprender a gestionar ciertos límites mientras esté en París.

“La independencia de Sofía en París será una negociación entre lo que quiere hacer y lo que puede”

 

Para la experta, una de las consecuencias más complejas de crecer dentro de la Corona es que la responsabilidad llega antes que la edad adulta “y el comportamiento cotidiano adquiere un significado que, para el resto de los jóvenes, simplemente no existe”, señala. 

La Infanta Sofía preside un acto de la Fundación Ibercaja en Zaragoza
La Infanta Sofía preside un acto de la Fundación Ibercaja en Zaragoza.Gtres

Aunque Sofía pueda tomar decisiones personales, conocer gente nueva y construir su propia rutina, seguirá formando parte de una familia cuya dimensión pública condiciona la interpretación de sus actos. Por este motivo, Gómez y Verdú define su independencia como “una negociación entre lo que quiere hacer y lo que puede hacer. Entre la espontaneidad y la prudencia”.

Sin embargo, la experta considera que esta realidad no debería convertir su experiencia universitaria en un ejercicio de autocontrol. Precisamente, para crecer tiene que equivocarse, cambiar de opinión y descubrir con qué personas y experiencias encaja: “Tal vez encuentre amigos que la traten con absoluta naturalidad. Tal vez descubra que algunas personas se acercan más a su apellido que a ella.Tal vez se equivoque”.

La Infanta Sofía con semblante serio durante una jornada de trabajo de la iniciativa Docentes Referentes
La Infanta Sofía con semblante serio durante una jornada de trabajo de la iniciativa Docentes Referentes.Robert Smith

Dentro de este marco, Gómez y Verdú pone el foco en una contradicción habitual cuando se observa a los miembros más jóvenes de las distintas Casas Reales. Se espera que sean cercanos, independientes y normales, pero al mismo tiempo se les exige que no crucen determinados límites: “Se celebra su normalidad siempre que esa normalidad no resulte demasiado normal y se aplaude su independencia siempre que no produzca ninguna incomodidad”, ha reflexionado.

Esta paradoja, en el caso de la Infanta Sofía, puede hacerse especialmente visible en París. Se espera que tenga una experiencia universitaria semejante a la de cualquier joven de su generación, pero lo cierto es que sus errores no tendrán la misma capacidad para desaparecer de la memoria.

Para la experta, el éxito de esta nueva etapa no debería medirse por si Sofía consigue o no convertirse en una estudiante anónima: “La verdadera prueba de esta nueva etapa no será comprobar si Sofía consigue pasar desapercibida por París. Probablemente no pueda hacerlo del todo. Tampoco debería ser ese el objetivo”. El verdadero reto es el de construir una parcela personal dentro de una vida que seguirá teniendo una dimensión pública.

La gran oportunidad de esta nueva era, para Gómez y Verdú, reside en la posibilidad de empezar a diferenciar a la persona del papel institucional: “La cuestión será otra, si consigue construir un espacio propio dentro de una vida que seguirá siendo pública”.

Y es que, aunque Sofía siga siendo Infanta cuando llegue a París, la distancia puede permitirle experimentar una forma de independencia que había sido más difícil hasta ahora: “Porque, al final, crecer consiste precisamente en eso, en ir separando, poco a poco, la persona que uno es de todos los papeles que los demás le han asignado”, reflexiona la experta.

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