La Universidad Carlos III prepara la llegada de la Princesa Leonor: pide “normalidad” a sus profesores y recuerda que los móviles están prohibidos en clase

La hija de los Reyes comienza la próxima semana el grado de Ciencias Políticas en Getafe

Septiembre obliga a recuperar rutinas. Hay que activar el despertador, regresar al trabajo y volver a las clases tras el parón estival. En el caso de la Princesa Leonor será el inicio de una importante etapa de su vida. La hija de los Reyes comienza la próxima semana el grado de Ciencias Políticas en Getafe. La Universidad Carlos III se prepara para recibir a su alumna más ilustre. Tanto el rector como la vicedecana de la facultad han trasladado a los docentes un mensaje claro: absoluta “normalidad” en el trato a la Princesa de Asturias.
Como es habitual, los docentes ya han mantenido sus primeras reuniones para organizarlo todo de cara a este nuevo curso. Fue el pasado mes de abril cuando Casa Real confirmó que la Princesa de Asturias había superado el proceso de admisión en la Carlos III. Según publica ‘El Periódico’, los reponsables del centro han trasladado al equipo docente que la heredera debe ser tratada con total “normalidad” desde el punto de vista académico.

La presencia de la hija de los Reyes no alterará el desarrollo habitual de las clases en la Universidad Carlos III ni afectará a la libertad de cátedra. Según expone el citado medio, durante las reuniones mantenidas se ha debatido una cuestión de especial interés: el uso de los teléfonos móviles en las aulas.
Existe una gran expectación por este inicio de curso de la primera en la línea de sucesión a la corona y preocupa la posibilidad de que los alumnos tomen fotografías. El centro cuenta con unas normas restrictivas en este aspecto. Y es que los profesores pueden limitar el riesgo sin aprobar un protocolo específico para la Princesa de Aturias.

Esta universidad sigue la guía de buenas prácticas de los estudiantes, aprobada por el Consejo de Gobierno el 29 de noviembre de 2012. Los alumnos deben apagar sus terminales durante las clases. No se puede hacer uso de los móviles y el profesor puede obligar a abandonar el aula a quien incumpla esta norma.
La Princesa de Asturias inicia la universidad después de haber concluido su formación castrense el pasado mes de julio. La joven, de 20 años, ha pasado por los tres ejércitos: tierra, armada y aire. Uno de los principales desafíos de esta etapa será, sin duda, lidiar con los dispositivos móviles. Una realidad que Felipe VI no vivió. El monarca pasó la Universidad Autónoma de Madrid en 1988 después de sus tres años de formación militar.
Uno de los principales desafíos de la Princesa Leonor en la universidad: vivir rodeada de móviles
La Princesa Leonor continuará cumpliendo con sus obligaciones institucionales mientras desarrolla el grado de Ciencias Políticas que tiene una duración de cuatro años. Durante su formación militar, las informaciones sobre la Princesa de Asturias estuvieron muy controladas. Ahora, uno de los mayores retos será la posibilidad de ser fotografiada o grabada.

SEMANA habla con Lara Ferreiro, psicóloga, sobre este hecho. “En una universidad actual, cualquier estudiante lleva una cámara en el bolsillo y cualquier imagen puede circular en cuestión de segundos. Esa realidad transforma profundamente lo que significa intentar vivir una experiencia universitaria con naturalidad”.

“Será fundamental aprender a distinguir entre lo que depende de ella y lo que pertenece a la mirada de los demás. Puede controlar su esfuerzo, su educación, su comportamiento y sus decisiones. No puede controlar completamente las opiniones, los comentarios, las interpretaciones o las imágenes que otras personas decidan compartir”, señala la experta.

La psicóloga hace hincapié en la sensación de estar siendo observada constantemente que puede generar una vigilancia interna excesiva. “Una persona puede empezar a preguntarse cómo será interpretado cada gesto, cada conversación o cada comportamiento cotidiano. El riesgo es que la atención externa termine entrando en la cabeza y convirtiéndose en una forma de autocontrol permanente”.




