“Nos pilló totalmente de sorpresa. Además, yo recuerdo que pregunté: ‘Pero Letizia, ¿qué Letizia?’. Y me dijeron: ‘Sí, sí, Letizia Ortiz, nuestra compañera’”

Durante meses, Letizia guardó como el más estricto de los secretos su relación con Felipe, con quien había empezado a salir desde la primavera de 2003

Aquel 31 de octubre del año 2003, el sobresalto se lo llevaron los periodistas. Concretamente, los de la parte de informativos de TVE. Aquellos trabajadores y trabajadoras que, a diario, compartían mesa y café de máquina con Letizia Ortiz. Porque aquella joven espigada, de facciones elegantes y pregunta directa, se iba a convertir, nada menos, que en princesa. A muchos, la sorpresa todavía les dura.

23 años más tarde de aquello, lo vivido pasó de ser una absoluta conmoción a una de las anécdotas sobre las que más les han preguntado. Y es que Letizia no era para nada una profesional que estuviera en una segunda línea, ni que le gustara pasar inadvertida. Durante un tiempo, fue, sencillamente, la mejor. Su premio Mariano José de Larra, entregado a los mejores periodistas menores de 30 años, así da fe de ello.
Periodista entregada
Letizia Ortiz Rocasolano, como periodista, era igual a como hoy es como reina. Aguerrida, curiosa, preguntona, una oradora maravillosa, con una extensa cultura… pero todo aquello que ha florecido en su reinado, germinó durante sus diferentes etapas televisivas. Primero en la CNN y Canal +, y después en TVE, donde puso rostro a alguno de los mayores acontecimientos de principios del siglo XX.
Del atentado contra las Torres Gemelas, del que ahora se cumplen 25 años, a la guerra de Irak, pasando por el desastre del Prestige, una de las mayores catástrofes ecológicas de cuantas ha vivido Galicia. También nos dio la bienvenida al euro, y nos explicó que, a partir de entonces, 100 pesetas equivaldrían a 0,60 céntimos.

Letizia informó sobre algunos de los hitos históricos más destacados de principios de los años 2000
Siempre era la escogida. De ahí que sus propios compañeros la tuvieran más que ubicada. Letizia no era una sombra que se movía por la redacción de informativos sin hacer ruido y procurando pasar inadvertida. Si hubiera querido eso, no habría estudiado Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense. Desde el minuto uno que puso un pie en la universidad, hizo un firme compromiso consigo misma y con su formación: siempre daría el máximo. Y nunca ha fallado a su palabra. Tampoco ahora, que el cargo que lleva a cabo jamás entró en sus planes.
“¿Qué Letizia?”
Aquel 31 de octubre, las redacciones de todo el país eran un hervidero de nervios, pero la de los informativos de TVE era una absoluta locura. “Yo estaba en ese momento de corresponsal en Washington y me enviaron a los incendios que había por aquellos momentos en California. Recuerdo que no nos cogían el teléfono, todos comunicaban”, rememoró la periodista Sagrario Ruiz de Apodaca en el especial que la cadena pública realizó cuando la Reina cumplió 50 años.

“Cuando por fin conseguimos hablar con Madrid, nos dijeron que estaban muy liados porque estaban con la noticia del compromiso del príncipe y de Letizia. Nos pilló totalmente de sorpresa. Además, yo recuerdo que pregunté: ‘Pero Letizia, ¿qué Letizia?’. Y me dijeron: ‘Sí, sí, Letizia Ortiz, nuestra compañera'”.
Absolutamente ninguno de sus compañeros vio venir esta información que les explotó de la manera más imprevista. Ni una pista, ni una señal, ni un nada. Y eso que hacía escasos días que Letizia había acudido a Oviedo para encargarse de cubrir los Premios Príncipe de Asturias. Pues no hubo absolutamente nada en su comportamiento que hiciera sospechar que mantenía una relación secreta, desde hacía meses con Felipe.

Letizia era extremadamente discreta. Continuaba viviendo en su pisito en Valdebernardo, iba a trabajar con puntualidad y le encantaba que desde Informativos le propusieran retos laborales. Todo aquello le parecía de lo más estimulante. De hecho, el último día que presentó los informativos salió de casa con una maleta y no volvió. Había empezado su nueva vida como aspirante a princesa. Dio su último informativo, se despidió de la audiencia como hacía siempre, pero ya nada volvió a ser lo mismo. Porque aquel día, en lugar de regresar al piso de las afueras de Madrid, se instaló en Zarzuela.
Nadie sospechaba nada
De todos los periodistas que estuvieron un buen rato sin salir de su asombro, tan solo uno lo sabía. Él era Pedro Erquicia, que, por aquel entonces, era el Jefe de Informativos de Televisión Española. Pero no solo eso, también había sido la persona que había propiciado el encuentro entre el príncipe y la periodista.

Fue durante una cena en su casa. Una fiesta para unas 20 personas en la que Erquicia había reunido no solo a compañeros de su profesión, sino también a empresarios y personajes de la cultura. Y ahí está Felipe, relajado, sin corbata, y Letizia, elegante y sonriente. “Hablaron mucho tiempo entre ellos y no paraban de reírse”, se publicó en ‘El País’.

“Fue un encuentro casual y no tuvo ninguna consecuencia”, dijo Felipe el 6 de noviembre cuando, ante una nube de reporteros, algunos excompañeros de su novia, la presentó como su prometida oficial. “Fue en la primavera cuando entablamos más contacto y aquello fructificó.” Algunos de aquellos periodistas todavía seguían preguntándose, “¿Letizia? ¿Pero nuestra Letizia?”. La misma.




