La Reina Letizia cumple 54 años más enamorada que nunca del Rey Felipe: analizamos con un expertos en comunicación verbal los gestos que lo confirman

El experto ha analizado los gestos que comparten los Reyes, demostrando la gran complicidad que existe entre ellos.

La Reina Letizia celebra este martes, 15 de septiembre, su 54.º cumpleaños. La consorte llega al cambio de cifra con una agenda oficial repleta de actos y, aunque se tomará el día libre, el miércoles tiene prevista su presencia en un evento en Madrid.
Esta semana, Doña Letizia no estará presente en ningún acto con su marido, aunque no se descarta que hagan un plan privado para celebrar su gran día.
La pareja suele compartir momentos de ocio juntos, disfrutando de sus pasiones, como son la música y el cine. Entre ellos existe una gran complicidad, algo que no solo se muestra en sus planes privados, sino que han dejado constancia de ella en sus actos oficiales. El experto en comunicación no verbal, Javier Torregrosa, ha analizado para SEMANA los gestos de los Reyes, demostrando que la Reina cumple años enamoradísima de su esposo y que este cariño es mutuo.

Los Reyes Felipe y Letizia siempre han destacado por su complicidad. A lo largo de sus más de dos décadas de matrimonio, les hemos visto intercambiar miradas y gestos de cariño en innumerables ocasiones. Según indica el experto en comunicación no verbal, estos muestran “una relación cercana, de atención mutua y con una comunicación muy fluida entre ambos”.
Javier Torregrosa destaca cómo colocan sus cabezas cuando están juntos. “Uno de los gestos que más claramente indican este acercamiento entre ambos y el interés mutuo, es la dirección de sus cabezas. Dentro del amplio abanico de gestos en comunicación no verbal, este elemento es uno de los más interesantes y especialmente útil para observar hacia dónde se dirige la atención de una persona”, indica el experto en comunicación no verbal.

“Cuando interactúan entre sí, sus cabezas se orientan mutuamente”
Los Reyes suelen mirarse y prestarse atención casi de manera inconsciente. “En el caso de Felipe VI y la reina Letizia, es frecuente observar cómo, cuando interactúan entre sí, sus cabezas se orientan mutuamente. Ese gesto, además de reducir visualmente la distancia entre ambos , nos transmite información de interés en la relación: escucha, conexión y complicidad“, indica Torregrosa. A ello hay que sumarle la sonrisa simultánea.
“En muchas imágenes puede observarse cómo ambos sonríen prácticamente al unísono. Son sonrisas en las que no solo se elevan las comisuras de los labios, sino también los pómulos, provocando esa característica contracción en la zona inferior de los ojos”, señala el experto. Estos gestos se relacionan con una sonrisa más genuina y emocionalmente implicada. “Es lo que popularmente en el argot emocional podríamos llamar la ‘arruga de la felicidad’, esa pequeña marca que aparece entre el párpado inferior y el pómulo cuando la sonrisa moviliza no solo la boca, sino también la musculatura periocular, o sea, una sonrisa de verdad“, añade Torregrosa.

Y es que no hay nada más bello que compartir una sonrisa. “La sonrisa compartida tiene además un componente relacional importante. Cuando los Reyes sincronizan sus expresiones, se produce una especie de acompasamiento gestual que suele acompañar situaciones de empatía, sintonía y una mayor conexión”, indica el experto.

Sin embargo, estos no son los únicos gestos que comparten. “Otro elemento especialmente significativo es la mirada directa”, señala Torregrosa. “Una mirada mantenida y no esquiva suele ser un indicador de atención e implicación en la interacción. En el caso de los Reyes de España, es habitual encontrar imágenes en las que ambos se miran directamente mientras conversan, sonríen o intercambian algún comentario. Ese contacto visual, unido a la orientación de la cabeza, refuerza la sensación de complicidad. No se trata simplemente de estar físicamente cerca, sino de estar atentos el uno al otro”, indica el experto.

“La distancia física que se observa entre ambos es también un elemento muy interesante”, indica el experto, destacando cómo se colocan cuando están juntos. “La proxémica, es decir, el estudio de las distancias que mantenemos con otras personas, puede ofrecer mucha información sobre el tipo de relación existente”, señala.
“Se inclinan el uno hacia el otro para compartir algún comentario”
El experto explica que cuando una relación es fría, se toma mayor distancia. “En Felipe VI y Letizia puede observarse con frecuencia una distancia personal corta, aquella que permite aproximarse, hablar en voz baja e incluso tocarse con naturalidad. En algunos momentos, esa distancia se reduce todavía más, haciéndose aún más corta, cuando se inclinan el uno hacia el otro para compartir algún comentario al margen del entorno protocolario“, indica, señalando los momentos en los que se olvidan del protocolo para ser una pareja comentando una situación.

“Ambos pueden romper momentáneamente esa rigidez para acercarse”
Estos gestos son muy llamativos, pues no se limitan a los planes privados. “Durante un acto oficial, en el que el protocolo marca las posiciones, tiempos y comportamientos muy definidos entre ambos, es precisamente en esos instantes cuando la comunicación no verbal adquiere un mayor interés; ambos pueden romper momentáneamente esa rigidez para acercarse, hablar en voz baja, sonreír o mirarse de forma muy natural y cómplice”, señala el experto. Y es que, es frecuente que los Reyes comenten o se muestren apoyo mediante miradas durante los eventos oficiales.

Expresión de admiración y receptividad
“También resulta evidente la mirada y expresión de admiración y receptividad que aparece entre ambos”, señala el experto. “Una mirada amplia y directa, acompañada en ocasiones de una ligera elevación de las cejas, indica una elevada atención hacia la otra persona. Las cejas elevadas amplían visualmente el área ocular y generan una expresión de receptividad e interés”, añade Torregrosa, señalando este importante gesto.

Ambos comparten esta admiración, aunque el experto señala que resulta más evidente en la Reina. “No se trata de un único gesto como una prueba absoluta de lo que una persona siente”, señala Javier Torregrosa.
Sin embargo, hay varias claves que demuestran su cariño. “La mirada, la proxémica, la dirección de las cabezas, la expresión de una emoción auténtica indican en su conjunto cercanía y complicidad. Quizá precisamente ahí esté lo más interesante: en medio de un entorno marcado por el protocolo, aparecen pequeños momentos en los que Felipe y Letizia parecen olvidarse durante unos segundos de la escena pública y establecen una comunicación sincera y espontánea entre ellos”




