Familia Real

José Noblejas, experto en marca personal: “En la universidad puede producirse un cambio en el lenguaje no verbal de la Princesa Leonor. Tendrá mayor libertad en situaciones menos protocolarias”

El experto ha analizado en SEMANA los pros y los contras a los que se enfrenta la heredera al trono en esta nueva etapa de su vida.

La Princesa Leonor en su primer día en la Universidad Carlos III de Madrid
La Princesa Leonor en su primer día en la Universidad Carlos III de Madrid.Robert Smith

Este lunes, 7 de septiembre, la Princesa Leonor ha pasado a ser estudiante oficial de la Universidad Carlos III de Madrid. Tras haber completado su formación militar en tres años marcados por la disciplina, la jerarquía, la uniformidad y el cumplimiento de las normas, la heredera al trono se enfrenta ahora a un escenario mucho más cercano a la vida cotidiana de los jóvenes de su generación. Algo que ha analizado el experto en marca personal José Noblejas en SEMANA, para quien puede llegar a ser “uno de los cambios más interesantes que hemos visto hasta ahora en la construcción de su imagen pública”.

Noblejas no considera que vaya a producirse necesariamente una transformación radical en la personalidad de la Princesa Leonor, sino más bien un cambio de escenario que permitirá que se descubran facetas de ella que hasta ahora permanecían en un segundo plano. 

La Princesa Leonor en su primer día de Universidad, con un look casual. 
La Princesa Leonor en su primer día de universidad, con un look casual. Robert Smith

Durante los últimos años, el uniforme y el entorno militar han contribuido a construir en torno a la Princesa una imagen asociada a la responsabilidad y la disciplina: “La etapa militar ha aportado atributos muy valiosos a su marca personal: responsabilidad, preparación, disciplina, capacidad de sacrificio y sentido del deber”, señala el experto.

Sin embargo, ese código visual está a punto de desaparecer. Y junto a él, gran parte del marco que acompañaba a Leonor: “El uniforme también ha tenido un enorme poder simbólico porque reducía las diferencias respecto a sus compañeros y situaba el foco en el esfuerzo y la formación”, apunta Noblejas. Sin embargo, en la universidad habrá más espacio para observarla fuera del contexto institucional.

La Princesa Leonor en su primer día de clase. 
La Princesa Leonor en su primer día de clase. Robert Smith

Uno de los cambios más visibles es precisamente el del vestuario. Sin uniforme, la ropa cotidiana comenzará a convertirse en una herramienta más de comunicación para ella. “Su ropa cotidiana empezará a comunicar inevitablemente personalidad, gustos y evolución”, explica Noblejas. Cada elección estética, la forma de desplazarse o de relacionarse con los estudiantes puede adquirir una dimensión que antes quedaba mucho más limitada.

“La formación militar reforzaba la dimensión institucional de la Princesa, y la universidad puede mostrar claramente cómo es”

Aun así, el experto advierte de que no sería conveniente intentar fabricar artificialmente una imagen de “universitaria normal”, pues “sería contraproducente”: “Lo importante será encontrar una estética coherente con su edad y situación, suficientemente natural para generar cercanía y suficientemente cuidada para recordar que continúa siendo la heredera de la Corona”.

El cambio no será únicamente estético. Para Noblejas, la universidad puede convertirse en una oportunidad para añadir nuevas dimensiones a la imagen pública de la protagonista: “La universidad puede mostrar más claramente a la joven que existe detrás de la heredera”, afirma. 

Además, el hecho de compartir aulas, trabajos, exámenes y experiencias con otros estudiantes puede contribuir a reducir la distancia entre la institución y la sociedad: “Desde la perspectiva de marca personal, esta etapa puede ayudar mucho a humanizar su figura”.

La Princesa Leonor en su llegada a la Universidad Carlos III de Madrid
La Princesa Leonor en su llegada a la Universidad Carlos III de Madrid.Robert Smith

La clave estará en que esa cercanía no parezca una estrategia diseñada previamente y se mantenga natural: “La cercanía funciona cuando parece natural; cuando está excesivamente preparada puede producir justamente el efecto contrario”, advierte José en SEMANA.

Por este motivo, Noblejas considera que la mejor estrategia para Leonor podría ser la de permitir que determinados momentos de su vida universitaria puedan percibirse con total normalidad, pero sin convertir su día a día en un escaparate.

La Princesa Leonor en la Universidad Carlos III. 
La Princesa Leonor en la Universidad Carlos III. Robert Smith

Del mismo modo, la universidad también puede modificar su manera de comunicarse. Con el paso de los años, su formación y sus responsabilidades, la heredera tendrá que desarrollar una voz propia: “No significa posicionarse continuamente ni abandonar la prudencia institucional, sino transmitir mayor seguridad, naturalidad y personalidad cuando habla”, explica el experto.

“Blindar a Leonor en la universidad reforzaría la idea de distancia y privilegio”

Para él, esto será clave en el futuro de la joven: “Para su futura función, tan importante será saber representar como conseguir que el público reconozca quién es ella cuando no está simplemente reproduciendo el protocolo”.

La Princesa Leonor junto al rector y otros rostros de la UC3M
La Princesa Leonor junto al rector y otros rostros de la UC3M.Casa de S.M. el Rey

Este precisamente puede ser uno de los grandes cambios en esta etapa. Hasta ahora, gran parte de las imágenes públicas de Leonor estaban vinculadas a actos institucionales, uniformes y compromisos oficiales. Ahora, sin embargo, se podrán observar “pequeños detalles que hasta ahora pasaban desapercibidos —cómo viste, con quién se relaciona, cómo se comporta en espacios cotidianos o qué actitud adopta ante sus compañeros— pueden adquirir una enorme dimensión mediática”.

No obstante, la libertad universitaria tendrá también un punto en contra: la exposición potencialmente mayor. En el entorno militar existen normas estrictas sobre imágenes, comportamiento y funcionamiento interno. En un campus, en cambio, cualquier compañero dispone de un teléfono móvil y puede fotografiar, grabar o comentar una situación cotidiana: “La universidad aumenta enormemente las posibilidades de exposición”.

Esto significa que una situación normal para cualquier estudiante podría adquirir una relevancia desproporcionada en su caso, ya sea una conversación, una amistad, una elección de vestuario o incluso una actitud durante una jornada de clase. Por esta razón, considera fundamental encontrar un equilibrio entre la protección y la naturalidad: “Blindarla completamente podría reforzar la idea de distancia y privilegio, pero permitir una exposición excesiva tampoco sería recomendable”.

Si algo tiene claro José Noblejas, es que “hasta ahora hemos conocido principalmente a la Princesa de Asturias”, pero “la universidad puede empezar a enseñarnos también a Leonor”. Para ello, no deberá caer en la sobreexposición ni que cada gesto cotidiano se convierta en una operación de imagen: “Mantener el respeto y la autoridad asociados a su posición, pero incorporando progresivamente una identidad propia, contemporánea y reconocible”, señala el experto como fundamental para la construcción de su marca personal en esta significativa etapa.

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