Lo que no se vio en la visita al Pueblo Ejemplar 2026: la caída de la Reina Letizia, el pescado de 4 kilos que se llevó Leonor en una subasta y el baño de masas que retrasó la entrega del premio en Llanes

Tras la solemne ceremonia en los Premios Princesa de Asturias, la Familia Real se ha trasladado a Llanes con motivo del premio al Pueblo Ejemplar 2026.

Los Reyes Felipe VI y Letizia, junto a la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, han visitado Llanes, concretamente la Cofradía de Pescadores Santa Ana con motivo de su reconocimiento como Pueblo Ejemplar de Asturias 2026. Durante el recorrido, la Familia Real ha tenido la oportunidad de conocer algunas de las tradiciones más arraigadas de la localidad y acercarse a la vida de sus vecinos. La jornada ha incluido distintas paradas por el municipio, donde han podido disfrutar de muestras de folclore asturiano y descubrir cómo se mantiene viva una parte importante de su historia y su cultura.
Uno de los momentos más significativos de la visita ha sido el encuentro con pescadores, marineros jubilados y viudas de hombres que perdieron la vida en el mar, a quienes se ha rendido homenaje por su contribución a la tradición marinera de Llanes. Los Reyes y sus hijas también han asistido a una demostración del proceso de elaboración de las anchoas del Cantábrico, una actividad muy vinculada a la zona.

Con esta visita, la Familia Real ha querido reconocer el esfuerzo de quienes han contribuido a conservar las costumbres del municipio y a transmitirlas a las nuevas generaciones. Desde US, repasamos algunas de las anécdotas más llamativas de la jornada.
Todo lo que no se vio en la visita al Pueblo Ejemplar 2026
La presencia de la Familia Real ha tenido un significado especial para la localidad. Tanto es así que su llegada ha propiciado la reunión de los tres bandos tradicionales de la localidad: La Magdalena, San Roque y la Guía. Ninguna de ellas coincidía en un acontecimiento desde hacía 76 años.

Lejos de limitarse a cumplir con el programa oficial, los cuatro miembros de la Familia Real han dejado ver pequeños gestos de complicidad. Durante el recibimiento, la Princesa Leonor se ha girado en varias ocasiones hacia su madre para intercambiar impresiones, mientras que la Infanta Sofía se sumaba a las conversaciones y comentaba con ambas lo que sucedía a su alrededor.
Felipe VI también ha participado en esos intercambios, especialmente durante las paradas en las que los anfitriones explicaban las tradiciones y particularidades de la localidad. Son detalles que contribuyen a mostrar su dinámica familiar. No obstante, uno de los momentos más entrañables ha tenido lugar durante el contacto con el público. Entre saludos, fotografías y muestras de cariño, una bebé ha captado la atención de la Reina Letizia, que no ha dudado en agacharse para ponerse a su altura.

La royal española ha empezado a jugar con las manitos de la niña, quien lejos de mostrarse tímida ha estirado los brazos hacia Letizia. Una tierna imagen que ha puesto el acento en la naturalidad de la Reina durante el recorrido y que se ha sumado a los numerosos gestos de cercanía protagonizados por la Familia Real.
Los vecinos también han tenido su momento con los Reyes y sus hijas, quienes se han detenido para saludar a los asistentes, hacerse selfies e interesarse por las prendas y los elementos más característicos de la indumentaria tradicional de Llanes. Tanto es así que su baño de masas ha retrasado casi una hora a entrega del Premio al Pueblo Ejemplar 2026.

Además, la jornada ha tenido una estampa especialmente evocadora cuando los cuatro han posado juntos con el mar como telón de fondo después de conocer el proceso artesanal de elaboración de las anchoas en conserva en la empresa familiar Anchoas Bellota.

La tradición marinera ha pasado de las explicaciones a la práctica cuando los Reyes y sus hijas han subido a bordo de una embarcación para conocer de primera mano el trabajo de los pescadores en alta mar y las técnicas empleadas para capturar distintas especies. Aunque no estaba previsto en la agenda, la Familia Real se saltó el plan marcado.
Los cuatro han subido a bordo de la embarcación ‘Nuevo Sandra María’, propiedad del armador y patrón mayor de la cofradía, amarrada junto a la escalera del muelle. Si bien dentro de la embarcación todo iba bajo control, la Reina Letizia se tropezó al salir del barco y se cayó al suelo.

Afortundamente, todo quedó en un susto y la Reina Letizia se encuentra en perfecto estado de salud. Continuado con lo previsto en su agenda, los cuatro han asistido a la subasta de pescado, una de las actividades más representativas de la vida portuaria. Allí, la Princesa Leonor se ha llevado un golondro de cuatro kilos, convirtiéndose en protagonista inesperada de una escena que ha acercado a la heredera a una de las actividades tradicionales de la localidad. Una compra poco habitual para una jornada oficial que ha añadido un toque de espontaneidad a la vista.
El homenaje a la tradición pesquera ha tenido otro momento destacado con el nombramiento Leonor como Marinera de Honor de la Cofradía de Pescadores Santa Ana. La Princesa ha recibido también una insignia de oro como reconocimiento a esta distinción. Se trata de una distinción poco habitual que comparte únicamente con Jesús Batalla, un pescador jubilado de 93 años estrechamente vinculado con la institución.

El discurso de la Princesa Leonor también ha dejado espacio para la espontaneidad. La Princesa de Asturias ha comenzado su intervención recordando que, hace más de 500 años, otra mujer con su mismo nombre pisó por Llanes. Con un toque de humor, ha bromeado sobre si aquella antecesora habría recibido una bienvenida tan completa como la que le han brindado a ella.
Antes de despedirse, y después de dedicar unas palabras de reconocimiento a los pescadores y a las mujeres que, antiguamente, recorrían los pueblos cargando más de 20 kilos de pescado, ha dejado uno de los comentarios más desenfadados de la jornada al mencionar el guiso pixin que les esperaba. “¡Que ya hay hambre!“, ha dicho, arrancando una sonrisa a todos los presentes.




