María José Gómez y Verdú, experta en protocolo: “Las protestas de París podrían afectar al funcionamiento cotidiano de una universidad de la Infanta Sofía si se producen cerca de sus instalaciones”

Una experta en protocolo y etiqueta analiza para US las protestas que han tenido lugar en París, donde se encuentra estudiando la benjamina de los Reyes Felipe VI y Letizia.

París se ha convertido en el epicentro de una crisis social. En las últimas semanas, la capital francesa se ha vestido de pancartas y consignas que expresan el descontento de miles de personas con el aumento del coste de la vida y el deterioro de la educación pública. Precisamente, en esta ciudad se encuentra estudiando la Infanta Sofía, quien se encuentra realizando el segundo año de su formación en el Grado Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales del Forward College. “La presencia de la Infanta Sofía en un entorno universitario internacional plantea una cuestión que va más allá de su condición de miembro de la Familia Real“, asegura María José Gómez y Verdú, experta en protocolo y etiqueta, a SEMANA.
“Las manifiestaciones pueden afectar al funcionamiento cotidiano de la universidad”
Ante el descontentos de los franceses, todos los focos se centran en la hermana de la Princesa Leonor, pues ella se encuentra residiendo en la Cité Internationale Universitaire de Paris (CIUP), situada en el distrito 14 de la capital francesa. La cuestión que plantea la especialista ante esta realidad es “cómo se desarrolla la vida académica cuando el contexto social de la ciudad atraviesa momentos de movilización y protesta”.

“Las manifestaciones forman parte de la realidad de muchas ciudades europeas y pueden afectar al funcionamiento cotidiano de una universidad, especialmente cuando se producen concentraciones cerca de sus instalaciones, interrupciones del transporte o alteraciones en el acceso a determinados edificios“, manifiesta María José Gómez y Verdú.
No obstante, la experta en protocolo y etiqueta señala que es importante tener en cuenta que, actualmente, no hay evidencia de que el Forward College se haya visto afectado por las protestas en el territorio francés. “Sin embargo, es importante distinguir entre la existencia de protestas en París y la constatación de que estas estén afectando directamente a Sofía. Para establecer esa relación sería necesario conocer dónde se producen, cuál es su alcance y si existe alguna incidencia concreta en su centro universitario”, señala.

¿Afectan las protestas de París a la vida universitaria de la Infanta Sofía?
“No sería riguroso afirmar que la Infanta está sufriendo consecuencias personales o académicas sin información verificable. Su condición pública puede añadir una dimensión particular a la cuestión de la seguridad y la privacidad, pero no significa automáticamente que deba modificar su rutina ni que se encuentre en una situación de riesgo“, explica María José Gómez y Verdú.
De acuerdo con las declaraciones de la especialista, “en cuanto a las posibles medidas de la universidad, lo razonable es contemplar distintas respuestas en función de las circunstancias“. En este sentido, asegura que “si las movilizaciones dificultan el acceso a las aulas, afectan al transporte o generan problemas de seguridad, la institución podría establecer protocolos de acceso, adaptar actividades, reforzar la comunicación con los estudiantes o recurrir temporalmente a modalidades alternativas de enseñanza”.

Por el contrario, “si las protestas transcurren sin alterar la actividad académica, no tendría por qué adoptar medidas extraordinarias”. Además, “también conviene diferenciar las decisiones que corresponden a la universidad de las que pudieran adoptar, por razones de seguridad o privacidad, los responsables de protección de la Infanta. Ambas cuestiones pueden coordinarse, pero responden a objetivos distintos y no deben confundirse”.

Maria José Gómez y Verdú asegura que “la clave está en la proporcionalidad. Una universidad debe proteger el derecho a la educación y la seguridad de su comunidad sin convertir cualquier protesta en una emergencia ni dar un trato académico excepcional a una estudiante por su posición social. Si existiera una necesidad específica de protección, esta podría gestionarse de manera discreta y compatible con el funcionamiento ordinario del centro“.

“Por tanto, más que anticipar una reacción institucional concreta, conviene observar si las protestas tienen consecuencias reales sobre la actividad universitaria. Ese será el indicador más útil para valorar si hacen falta medidas y de qué alcance”, concluye.




